Monday 22 de July de 2024
CUERPO & ALMA | 12-05-2012 11:07

Embarazos múltiples: cómo recibir a dos o más bebés

La llegada de mellizos, trillizos o más cambia sustancialmente la vida cotidiana y exige el uso de la imaginación como herramienta fundamental para salir adelante

Por Analía Rossi (*)

Preparamos todo para la llegada de los bebés: la ropita con sus nombres, cajas con mamaderas, chupetes, pañales y dejamos un lugar para cada cosa, dentro de las posibilidades que permite nuestra casa. Destinamos el espacio necesario para los nuevos integrantes de la familia que se sumarán en poco tiempo y vendrán a ocupar su lugar. Si ya hay hermanos, trataremos de evitar invadir lo que ellos han ganado como propio. Pero además de la cuestión espacial, que puede llevarnos a pensar si seguimos viviendo en la misma casa o nos mudamos, existen otras cuestiones que hacen tambalear la organización familiar.

Cuidar de dos o tres o más bebés exige atención las veinticuatro horas. Cualquiera que tenga un bebé en casa, sabe lo duro que se hace descansar bien por las noches y levantarse frescos para ir a trabajar. Las madres que están en casa con un recién nacido, saben todo eso y mucho más: lo que implica mantener la casa limpia, lo hagan ellas o reciban ayuda de otras personas, dar el pecho al bebé, preparar comidas para todos y hasta tomar un baño. Todo parece una odisea, porque el bebé necesita mucha atención y cuidados.

Si a todo eso le aplicamos el “por dos” o “por tres” o más… ¡imaginen todo ese trabajo multiplicado para una sola madre!

¿Qué podemos hacer entonces? Lo primero y fundamental, es saber que todo cambia y aceptar que no es posible tenerlo todo bajo control. Una vez que logramos relajarnos un poco, podemos hacer uso de nuestro ingenio y ser prácticos, tanto madres como padres. Lo urgente e importante es lo único que requiere atención ininterrumpida: los bebés, su higiene, su alimentación.

Cuando mis mellizas tenían apenas dos semanas de vida, me di cuenta de lo poco que las tenía a upa. Me sentí terriblemente mal, pero entonces pensé porqué era que pasaba eso, si yo amaba a esas bebés tanto como a mi primer hijo. ¿Qué había pasado durante esos días? No fue difícil encontrar la respuesta. El torbellino de cosas que había que hacer no dejaba lugar para ese movimiento casi natural de tomar a upa a las bebés únicamente para sentirlas cerca y disfrutar de ese instante. Yo tenía a upa a mis hijas únicamente para darles el pecho o la mamadera, para cambiarlas, para hacer lo que tenía que hacer.

Estaba tan agotada, haciendo todo en casa, atendiendo a mi hijo que apenas tenía dos años, manteniendo la casa en orden, la comida lista, la ropa limpia, que no me daba cuenta de que lo más importante me estaba quedando en el olvido. La señora que ayudaba en casa se había ido, así que decidí buscar a alguien más de manera inmediata. Eso redujo notablemente mi trabajo diario, y pude estar un poco más descansada y darles más y mejor tiempo a mis tres hijos. Pedir ayuda, reconocer que todo no se puede y menos sola, es una buena manera de empezar a acomodarse a la nueva situación familiar.

(*) autora del libro S.O.S Manual de supervivencia para familias con mellizos, trillizos y más (Ed.El Ateneo)

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