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De arte, techies o científicas: crecen las colonias ‘sin pileta’

29 de enero de 2017

Por Victoria Moreno

La pileta y los deportes al aire libre parecen ser sinónimos de colonia de vacaciones. Pero ¿qué hacer con esos chicos a los que no los entusiasma la idea de pasarse todo el día entre fútbol, vóley y el agua? La solución parece estar en las colonias “especializadas”, que crecen cada vez más y ofrecen opciones para que estén entretenidos y, al mismo tiempo, desarrollen aquello que más les gusta: hay desde talleres innovadores para aprender a programar y crear videojuegos o dibujar e imprimir mascotas 3D, pasarse la tarde descubriendo curiosidades científicas hasta actuar en una comedia musical.

Las opciones van desde los 3 a los 12 años, tienen distintos horarios, y en algunos casos ya quedan pocos cupos. Sin embargo, los expertos advierten que no es saludable para los niños mantenerlos sobreocupados en sus días de descanso (ver aparte). “Necesitan vacaciones, y eso implica un cambio de la rutina: poder dormir más, jugar, no tener horarios fijos, hacer algún deporte o, simplemente, no hacer nada”, afirma la psicoanalista Claudia Borensztejn. “Las colonias de vacaciones son indudablemente una necesidad de los padres”.

Para María Emilia Marroquín, directora de Casa Matienzo, que ofrece desde hace cuatro años talleres de cine, artes plásticas y armado de instrumentos musicales para chicos de 5 a 11 años, “los chicos se entusiasman porque disfrutan de poner en juego sus propias ideas”, dice. “Hay chicos que se quedan afuera de las colonias tradicionales porque la competencia no los entusiasma, y nosotros vemos cómo aquí disfrutan”. Las opciones van desde los $ 1.080 por mes. Para aquellos con un perfil más artístico, también hay propuestas que combinan el juego con clases de teatro y comedia musical. “Hay chicos que repiten y que a veces se quedan afuera por ser más grandes”, explica Nora Ivitz, directora de la Fundación Arte y Danza El Centro. Por $ 1.800 al mes, dan clases de hip hop y talleres de canto. Desde hace tres años, Gerardo Balcarce manda a su hija y dice que, allí, “ella encontró su lugar. Buscábamos algo más recreativo y cultural porque la parte deportiva la hace todo el año”.

Nativos digitales. Por primera vez, además, este verano hay opciones para pequeños programadores o inventores en potencia. “La idea surgió porque cada vez que generábamos eventos de videojuegos para adultos, por ejemplo, aparecían padres con nenes chiquitos”, cuenta Gabriela García, coordinadora de la colonia de la Escuela Multimedial Da Vinci, que empieza el miércoles. Está pensada para chicos de entre 6 y 12 años, con la posibilidad de elegir turno mañana o tarde, y la quincena cuesta $ 2.880. La idea principal es combinar el arte y la tecnología a través del armado de una ciudad inteligente, el reciclaje de chatarra tecnológica y hasta dibujar con lápices 3D, entre otros. En Tecnokids, por su parte, las actividades están enfocadas en programación y robótica: los chicos pueden crear sus propios videojuegos, diseñar objetos para imprimirlos en 3D y hasta pilotear drones. “Por supuesto, no lo hacemos con un método escolar, cada uno hace lo que le divierte y lo bueno es que son herramientas que les quedan”, explica su director, Leandro Swietarksi. En enero, tuvieron 72 alumnos y sólo quedan cinco lugares para el mes de febrero. “Me encanta ir y aprender a programar”, cuenta Valentino, de 11 años. “Ahora, mi hijo no sólo juega con los videojuegos, sino que los crea y comparte con sus amigos”, explica orgullosa su mamá.

Con el gran interés que despierta la tecnología en los niños, la Ciudad también ofrece actividades gratuitas en el Centro Cultural de la Ciencia. Los talleres creativos les permiten hacer paracaídas de bolsillo e instrumentos con materiales reciclados hasta observar bichos bajo la lupa. La exposición Nikola Tesla. Inventor del siglo XXI, organizada por la Fundación Telefónica, está abierta al público hasta el 4 de febrero.

En el agua, pero sin sumergirse

Para los fanáticos del agua pero sin nadar, el Club Nordelta tiene una propuesta que incluye clases de navegación en barcos Optimist o Láser, kayac y canotaje, entre otras opciones. La colonia está destinada a chicos de entre 5 y 12 años y está abierta tanto a quienes viven en ese barrio de Tigre como a quienes no socios. Eso sí: las cuotas son un poco más elevadas que en una colonia tradicional: van desde los $ 3.500 a $ 3.900 por mes.

“Es un programa con orientación acuática y náutica, aunque nos preocupamos por que no se transforme en un centro de competencia entre los chicos sino que sea un espacio de juego”, explica Patricio Maserati, director del espacio desde hace 12 años. Y cuenta que, más allá de las actividades acuáticas, allí se practican otros deportes como natación, tenis, fútbol y gimnasia artística, y se dan talleres recreativos de baile, coreografía y juegos de kermesse.

Nota publicada en la edición impresa del Diario PERFIL.