jueves 23 de septiembre de 2021
CUERPO & ALMA | 23-08-2021 14:27

Crece el bruxismo: por qué el bótox puede ser una solución

Esta afección es sumamente frecuente en personas que sufren de estrés y ansiedad; si no se trata a tiempo, puede destruir el esmalte y la dentina. Para quienes sufren de esta condición, la toxina botulínica será de gran ayuda

Durante la cuarentena, ha tomado protagonismo una patología muy frecuente que puede darse de forma temporal o permanente y su nombre estuvo latente en el común de la gente pero, sobre todo, en los consultorios: se trata del Bruxismo o el famoso rechinar de los dientes. 

“Si por las mañana se siente un dolor en la mandíbula y en la zona del oído, incluso con cefaleas tensionales, es muy probable que se sufra una alteración que produce daño en la articulación temporomandibular, especialmente en el músculo masetero; esta patología suele derivar en bruxismo o rechinar de dientes y su solución está en el tratamiento con bótox” cuenta la Doctora Adriana Chiavazza, especialista en Ortodoncia.

Siempre que el paciente esté bajo el control de médicos expertos y profesionales de la odontología, esta toxina botulínica eficaz y segura consigue relajar la musculatura de tal manera que desaparecerá el dolor y las molestias a las pocas semanas de su aplicación clínica.

“El estrés es un factor desencadenante: es una situación bastante común, sobre todo durante la pandemia; las personas que sufren de ansiedad y miedo o situaciones estresantes lo manifiestan a través del rechinar de los dientes cuando se duermen y aflora toda esa tensión que se ha guardado en el subconsciente, apretando la mandíbula” detalla la especialista. 

Desde que comenzó la cuarentena crecieron los casos de bruxismo

El bruxismo puede ser espontáneo (primario) o estar asociado a otras enfermedades (secundario): el primero se da cuando no existe una causa definida ni obedece a otros problemas médicos, suele estar relacionado a la tensión. El segundo, por el contrario, se puede diagnosticar un origen concreto o está asociado a enfermedades, principalmente, neurológicas (epilepsia, Parkinson, etc.). 

Este rechinamiento involuntario puede provocar un dolor en los músculos del oído, cuello y mandíbula y no es extraño que ocasione cefalea tensional; además, ocasiona desgaste dentario y sangrado en las encías.

El bruxismo puede ser espontáneo (primario) o estar asociado a otras enfermedades (secundario)

También puede llegar a modificar la fisonomía facial, generando el aspecto de una cara cuadrada desde el punto de vista estético.

“Existen dos tipos de manifestaciones dentarias de Bruxismo: el deslizamiento (la más común, produce un desgaste en las piezas dentarias llegando, en casos severos, a destruir el esmalte y la dentina) y el apretamiento, que se expresa con lesiones ubicadas en el cuello del diente. Es muy importante hacer esta aclaración porque muchos de estos pacientes, mal diagnosticados, no tratan la enfermedad pensando que este desgaste es producto de un cepillado excesivo o de cerdas duras: grave y frecuente error. Estos problemas se pueden remediar con el uso de una placa de relajación y con el uso de bótox” detalla la especialista en Ortodoncia.

La toxina botulínica es la opción más conveniente para tratar la afección, en cualquiera de sus formas; a diferencia de la placa de relajación, produce un efecto permanente las 24 horas por 6 meses. Se emplea para relajar el músculo más potente que tenemos en la masticación, el “masetero”.

Al relajarlo, la articulación temporomandibular queda libre de tensiones y, aunque la persona siga sufriendo ansiedad por las noches o continúe preocupada o temerosa por el día, con el bótox se consigue la relajación del músculo, sin esfuerzo alguno.

“La aplicación de la toxina botulínica es prácticamente asintomática, el tratamiento es casi indoloro; las inyecciones de bótox apenas duelen. Se realiza una exploración minuciosa de los músculos maseteros, analizando los puntos de máxima tensión en la zona facial; en buenas manos, es un fármaco eficaz y muy seguro. El resultado de la intervención se observa a los diez días o dos semanas una vez iniciado el tratamiento” aclara Chiavazza.

La articulación de la zona temporomandibular se encontrará mucho más relajada y el paciente notará que se levanta por las mañanas con una menor sobrecarga; “cuando comen, por ejemplo, carnes, pan tostado o zanahorias crudas  ya no les duele o se les queda bloqueada la mandíbula”.

Con este tratamiento se obtiene un bienestar mandibular de entre seis y doce meses y cada tanto se deben ir implementando otras sesiones de botox.

Si no se llegase a lograr una mejoría clara de su dolencia, se le derivaría a la consulta de una cirujana maxilofacial para que valore la funcionalidad de la articulación temporomandibular.

“Por otro lado, el bótox no genera efectos secundarios en el organismo: es una neurotoxina que tiene diversos cometidos médicos y estéticos desde hace mucho tiempo, como su uso en casos de parálisis muscular en bebés,lactantes y niños.

Además, actúa sobre la producción de las glándulas sebáceas de la zona, lo que incide positivamente sobre el acné. Se usa para atenuar la hiperhidrosis y se puede afinar los rasgos faciales puesto que, al relajar los músculos maseteros, se produce un afinamiento del rostro” detalla la profesional.

El bótox no genera efectos secundarios en el organismo

Se emplea en diferentes tratamientos estéticos, principalmente para mantener la juventud física, condición que mejora la autoestima y aumenta la estabilidad emocional.

“El tratamiento del Bruxismo con toxina botulínica es válido para la inmensa mayoría de las personas que lo padecen, pero es preceptivo en pacientes con alteraciones en su articulación temporomandibular o en la alineación de sus dientes, en estos casos debe acudir al especialista ortodoncista para que complete el tratamiento” finaliza la médica.

 

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