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Mujeres: “Ellas nunca se dan por vencidas”

8 de Marzo de 2017

Por Elisabeth de Gastaldi

“Ellas nunca se dan por vencidas”. Así año tras año y desde sus comienzos, la mujer ha sido protagonista de los más grandes descubrimientos, ideales llevados a la acción, y reconocimiento por su valor e inteligencia.

Las Iglesias de la Ciencia Cristiana en Argentina, honran a la mujer de hoy y de siempre por ser artífice de la historia y en la lucha de la mujer por participar en la Sociedad, en pie de igualdad con el hombre.

Celebrado el 8 de marzo según las Naciones Unidas, hace referencia al derecho de voto y de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

La idea de crear un día especial para la mujer surgió a fines del Siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de machismo y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.

En el ámbito religioso, una mujer que nunca se dio por vencida, fue Mary Baker Eddy, Descubridora y Fundadora de la Ciencia Cristiana.
Era revolucionario que la participación de la mujer en la Sociedad a fines del Siglo XIX y a partir del Siglo XX, se viera más activa y comprometida.

Lejos de considerarse a la mujer frente al hombre en un plano de competitividad o desigualdad, ésta fue siendo cada vez más cooperativa y participativa.

El lugar que puede ocupar la mujer en todos los campos es exactamente el mismo que puede ocupar el hombre. Porque son derechos de igualdad ante Dios y ante todos los hombres.

Y mencionando algunas de las mujeres pioneras por ingresar al ámbito universitario, en el mismo Siglo XIX, recordamos a Cecilia Grierson, quien obtuvo el título de Médica en Argentina.
Ciertamente esta mujer tuvo que superar el falso concepto de que a las mujeres sólo les bastaba saber leer y escribir, y a lo sumo tener conocimientos rudimentarios de matemática y lenguaje, para ejercer dignamente sus roles de esposas y madres.

Junto a Cecilia en Argentina, otras mujeres de América Latina, lucharon por ejercer sus derechos a ser universitarias y posteriormente profesionales en el arte de curar.

Un mensaje universal que dejó el Maestro Cristo Jesús, en el Sermón del Monte, dice así: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

Este mismo espíritu pacifista ayudó a cada una de estas mujeres, a triunfar “no con el poder de la arrogancia del yo humano, o la agresión”, sino con las cualidades espirituales que derivan de Dios.

La paz era la única herramienta y el único poder, para haber vencido todas las dificultades que surgen de una sociedad dividida.

Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Argentina, en adhesión al DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. 8 DE MARZO 2017.