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¿Adictos al celular? Los seis problemas de la conectividad

13 de julio de 2016

Si bien se creó para mantenernos comunicados, lo usamos cada vez menos para hablar. Lo que puede provocar.

Si bien el teléfono celular se creó para comunicarnos, cada vez lo usamos ya menos para hablar pero si para enviar y recibir mensajes de whatsapp, ubicarnos en día y hora, chequear mails o el pronostico, tomar fotos, grabar videos, para escuchar música, como despertador, borrador de notas, gps, y hasta en agenda. El móvil en algunos casos, se convirtió en el tercero en discordia. Así o explica el médico especialista, Carlos Pachuk(*).

Pachuk sostiene que “la informática y la biogenética ha logrado un cambio antropológico que produjo otro ser humano. El sujeto del siglo XXI es un ser tecnovivo o biotecnológico es decir los objetos son una prolongación de nuestro cuerpo, el celular una continuación de las manos, un aparato pseudoimplantado que nos conecta con el mundo al instante.”

Algunos puntos a tener en cuenta marcador por el especialista:

Trastornos de ansiedad. En las redes sociales hay una cultura de la inmediatez . La falta de respuesta “al toque” produce inseguridad e ideas paranoides ¿Qué estará haciendo el otro? ¿Por qué no me contesta? ¿Me tendrá en cuenta? Se generan conflictos absurdos al perder de vista el contexto actual de las formas de comunicación que no son analizadas.

Actitud obsesiva. Controlar el celular se calcula que el 80% las personas observan su celular entre 8 y 9 veces por hora (en hora pico) e incluso durante las horas de baja frecuencia (entre las 3 y las 5 de la mañana) se  estima también que se chequea el celular entre 3 y 4 veces. Hay una tendencia paradojal de conectarse con lo lejano y rechazar lo próximo.

Ha cambiado la forma y el ritmo del encuentro entre las personas que no pasa por la palabra hablada sino por el mensaje de texto o Whatsapp, hemos retornado al lenguaje gráfico con un estilo acelerado.

Nuevos contratos laborales. Incluyen o sugieren tener el celular abierto los fines de semana y en lo posible las 24 horas. ¿Pero esto no es tecnoesclavismo? . Hay una contradicción entre el uso del celular y el ocio o el tiempo libre que también sucede en los vínculos donde la soledad o la autonomía es tiene un signo negativo como desinterés por el otro.

Cambios en la relaciones de pareja. A través de las redes sociales, en paralelo con las familias ampliadas y los cambios que produce la biogenética con la fertilidad asistida y sus múltiples vías para generar seres humanos (embriones congelados, óvulos congelados, donación de esperma y de óvulos, alquiler de vientres, etc) las relaciones amorosas son fugaces, polimorfas y multivariadas, con las páginas algunas gratuitas y otras pagas todos hacen casting y es posible salir todos los días con una persona diferente.

Patología de las selfies y el facebook. ¿Qué sentido tiene mostrar todo el tiempo imágenes de la vida cotidiana, algo así como una especie de Gran Hermano?. Hay un deseo en el ser humano, desviación de un espíritu gregario, de ser conocido por el conjunto social, los chismes de los famosos conviven con el espectáculo de Facebook donde el lema es exhibir mi vida a los otros.

Los que están afuera del sistema. Ahora, hay quienes por diversos motivos no están incluidos en el grupo anteriormente mencionado. ¿Quedan como habitantes del siglo pasado? ¿Pertenecen a otra cultura? Esto tiene un costado socio-económico hay ciudadanos que carecen de computadoras, I-Pad o celulares inteligentes, y existen lugares de retiro o pequeñas comunidades donde está restringida el uso de la tecnología y se respira un clima de cierta libertad.

(*) Médico psicoanalista vincular trabajó durante cuatro años con un grupo de voluntarios en una terapia via skype, luego escribió “Terapia de grupo virtual. Curarse por internet”.

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