Rouge

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- Deco -

Espacio libre y circular

23 de abril de 2014

En Praia Pipa, estado de Natal, una familia argentina se instaló y diseñó un curioso conjunto: distintas casitas en forma de círculos, con una deco que combina elementos brasileños, asiáticos y mexicanos.

El color del mar, en Praia Pipa, un pueblito bien al norte de Brasil, a 80 km de Natal (la capital del estado donde se encuentra) va del verde al turquesa. Es, claramente, la referencia: el mar dicta el tono, el ritmo, las secuencias de toda la población. Allí, en Pipa, lejos y en pleno exotismo, un matrimonio de argentinos se instaló y dejó su impronta. No sólo puso su casa, sino un conjunto de cabañas cuya particularidad es imitar arquitectónicamente la cadencia del océano vecino. Así nace este conjunto, cuya inspiración es la circularidad que, como una inmensa onda, le da la particularidad arquitectónica.

La decoración, en cambio, es una síntesis de distintas formas de tropicalidad: Oriente –sí, el Lejano Oriente, especialmente el budismo, como si se tratara de una isla tailandesa– y Brasil dan color y forma a un conjunto que resulta al mismo tiempo relajado y coherente. A todo esto se suma un elemento más: los toques mexicanos, que unifican la propuesta. Se puede decir que es un estilo del Pacífico mexicano, al que se suma una arquitectura absolutamente innovadora.

Cada casa está formada por un conjunto de tres habitaciones con su propio baño, y puede ser utilizada en su totalidad o se puede separar formando cada una una unidad independiente.

Otro de los elementos que sostiene el conjunto, sobre el que se va estructurando toda la arquitectura, es la pileta central, con forma de riñón. Así, cada casa tiene independencia, pero también dialogan entre sí y con la vivienda principal, en la que además de la recepción se encuentra un restaurante –con un menú de ingredientes locales–, que enfatiza el carácter “fusión” de la propuesta.

Decíamos que la arquitectura tiene una impronta del Lejano Oriente. Muchos muebles fueron traídos desde Indonesia. Lo mismo pasa con la sucesión de pequeños budas que están a lo largo de cada uno de los cuartos. Las telas y los almohadones sugieren el color del mar vecino: la decoración apuesta decididamente a los tonos intensos, vivaces siempre.

Finalmente, toda la casa termina sobre un deck que da a la playa. La idea es que cada uno de los espacios esté completamente conectado con los demás y que todos tengan acceso fácil a la playa. Pese al tono mexicano, los elementos constructivos son bien locales: maderas cercanas y techos de tejas, muy típicos de todo Praia Pipa. Los baños son otro elemento a tener en cuenta: cada uno de ellos tiene un jardín propio. Sí, tienenun área interior y una exterior. Aquí, a los budas se suman elementos de rafia y bambú.

Textos : Pablo Helman
Producción: Romina Piovano
Fotos: Jade Sívori. Agradecimiento:
Silvestre Jacoby, de Silu Art

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