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- Cuerpo & Alma -

Tango, el saludable hábito de abrazar a otros

Tango Mindfullness
10 de marzo de 2020

El tango es más que un baile, el tango sana, emociona, te ayuda a estar “aquí y ahora».

Por Adrián Luna

Están quienes quieren aprender a bailar tango en Argentina. O quienes en otras partes del mundo están buscando un “tango teacher” que les enseñe los pasos básicos. Pero ninguno de ellos se imagina el universo de experiencias que están esperando a ser descubiertas.

El tango es más que un baile, el tango sana, emociona, te ayuda a estar “aquí y ahora”…y ojo NO hay que ser un experto… solo hay que animarse.

Aprender a bailar tango resulta una plataforma de superación personal que nos barca en los distintos niveles del ser, impactando en lo físico, emocional, psicológico y social. Es un espacio para tomar conciencia de nosotros mismos, de nuestra relación con los demás y con el entorno. Con pocas palabras y mucho sentir, bailando tango podemos expresarnos literalmente con todo nuestro ser y disfrutar del camino.

“Puede ser especialmente útil en comparación con otros bailes debido a los
movimientos específicos que incorpora, como caminar hacia atrás, por ejemplo. En este sentido, ofrece dos desafíos claves: físicos y cognitivos, ya que incorpora niveles bajos de actividad aeróbica y movimientos que desafían la marcha y equilibrio. Al mismo tiempo que requiere un “multitasking” de alto nivel y el aprendizaje progresivo de habilidades motoras en presencia de señales externas proporcionadas por la música y el compañero”
.(*)

Así es que, sentir que nos entendemos tan bien con alguien sin mediar ninguna palabra, es único. La conversación pasa por otro lado: por lo corporal, lo intuitivo y el fluir con las demás parejas de baile.

Solo algunas sensaciones y sentimientos que nos atraviesan bailando tango:

Confianza


La confianza es una palabra clave en nuestro mundo de abrazos ya que para poder bailar tango necesitamos confiar, pero NO estamos hablando de una confianza ciega. Para nada, lo que estamos haciendo es una invitación a descubrir sus pilares, a construirlos con conciencia y fundamentos para luego ser capaces de fluir en esa maravillosa emoción. Vamos a abrazar otras personas, vamos a bailar al compás de la música, en un espacio que tiene el condimento de tener muchas otras parejas también improvisando a nuestro alrededor.

Aquí y ahora

Por un lado quién está guiando, o invitando, ha elegido un rol donde se necesita saber todo el tiempo dónde está y a dónde quiere llegar (cualquier parecido con la vida cotidiana es pura coincidencia). Si quiere proponer una figura tanguera debe contar con el espacio disponible y a su vez saber comunicárselo a su pareja de baile (de manera no verbal, claro) y dentro del tiempo musical.

Por el otro lado el rol de quien está percibiendo, recibiendo la invitación, quién debe ser consciente de la tentación de intentar predecir los pasos y las figuras siguientes. Cuando queremos saber “qué va a pasar”, automáticamente nos desconectamos, o sea que para poder sentir y transitar la invitación es necesario estar sí o sí en el tiempo presente puro.

Estos dos roles son opuestos y complementarios (ying y yang), requieren un compromiso donde no hay lugar para pensar en ninguna de las cuestiones de nuestro día a día.

Hay quienes lo comparan con el concepto de Mindfulness ya que es necesario estar plenamente conscientes en el momento presente para poder fluir. Pensar en los errores pasados o en lo que está por venir nos saca del aquí y ahora que se vive dentro de cada abrazo tanguero y en cada tiempo musical.

A milonguear…!

Podemos bailar con cualquiera, en tanto ambas partes estén de acuerdo, algunos son conocidos, otras personas son totalmente nuevas. Bailar con amigos o con compañeros de nuestra clase grupal de tango es lo más normal, pero sobre todo para aquellos que recién comienzan, una experiencia extraordinaria es invitar o ser invitados por alguien que no conocemos, miles de pensamientos se arremolinan en nuestra mente y la forma de tomar conciencia de ellos marca la diferencia entre un aprendiz y un milonguero/a experimentado, quien sigue viviendo lo mismo pero se enfoca en sentir y estar presente, sabiendo que todo lo demás es distracción.

(*) Duncan and Earhart – Randomized Controlled Trial of Community-Based Dancing to Modify Disease Progression in Parkinson Disease.

El autor es Coach Ontológico Certificado, bailarín de Tango y autor del libro: «Ensayo sobre el arte de abrazar personas» Tango y Coaching
https://adrianlunacoach.com/



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