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- Cuerpo & Alma -

Comienzo de clases: cómo reorganizar la rutina familiar

2 de marzo de 2020

Tiempo ideal para barajar y dar de nuevo.

Por Lic. Sergio Farinelli

El comienzo del mes de marzo no solo anuncia la llegada próxima del otoño, sino que además, el inicio de clases se instala como agenda que marca la rutina de ahora en más en las familias con hijos en edad escolar. Todo esto supone un cumulo de acciones y emociones que se conjugan e impactan de manera directa en el seno familiar. Es que los padres saben que el ciclo lectivo impone horarios, cambios de hábitos, organización de las tareas con los niños y un ir constante a tiempo con la demanda de la agenda escolar, laboral y familiar que permita cumplir con el día a día de las obligaciones. 

Sabido es que los cambios de rutinas, actividades y horarios durante el receso de vacaciones generan una adaptación en nuestros hijos que al comenzar la agenda escolar de clases, implica  volver a ordenarlos por parte de los padres quienes deben poner límites a lo que hasta hace unos días era parte de la vida diaria de sus hijos.

Ahora bien, dentro de ese contexto en el cual para los niños quedaron atrás las vacaciones, el despertarse tarde, las horas de ocio y demás aparece la adaptación como un proceso por el cual rápidamente deben insertarse en el ámbito escolar. Surge entonces la pregunta acerca de ¿Qué implica para nuestros hijos ir al colegio? ¿Cómo padres debemos implicarnos en un todo?, y así ayudarlos en la construcción del vinculo, familia-escuela?

En principio, como padres debemos considerar que la escuela es el lugar donde nuestros hijos incorporaran conocimiento, valores, habilidades, sociabilizaran y experimentarán vivencias. Todo ese accionar en gran parte dependerá de los adultos, resultando esto, un hecho no menor a la hora de mostrarnos interesados y comprometidos con ellos. Es fundamental que exista un nexo de coherencia entre la escuela y la familia, respecto a los temas fundamentales y valores que se consideran primordiales junto a la disciplina, como los ejes principales a seguir. Si esto no ocurre, lo que vamos a generar es confusión en nuestros hijos. Por qué ocurre esto? Esto ocurre porque es un denominador común observar a padres deslindar el estilo familiar como eje que influye en la adaptación del niño al colegio, lo cual es contraproducente. Esto se debe considerar en una misma sintonía ya que si la familia promueve el orden, las rutinas y hábitos, es más fácil para los hijos aprender a estudiar y organizarse acorde a una pauta establecida. Ocurre que muchas veces los padres exceden en la estructuración de rutinas, lo cual tampoco es bueno ya que los hijos no aprenden a desarrollar su propia autonomía y creatividad. Lograr el equilibrio es fundamental. 

 La familia debe mostrarse comprometida con el aprendizaje de los hijos, demostrándoles acerca de la importancia que genera el colegio. Los hijos deben sentir que lo que aprenden en el colegio es importante y para ello los adultos debemos estar al tanto de lo que nuestro hijo está aprendiendo, y que conceptos están siendo más canalizados por él. 

Para ello debemos gestar el compromiso desde el primer día, y ¿de qué manera podemos hacerlo? Lo podemos hacer interesándonos por su actividad escolar, preguntar, mirar sus cuadernos, e incentivarlos a explorar más allá,  de lo aprendido en clases.

 A todo lo anterior y retomando la idea del comienzo de clases, el primer día de clase es un acontecimiento muy importante para los hijos tanto para quienes ingresan al aula escolar por primera vez, como para quienes retoman el regreso a un nuevo año. 

En todos los casos es una experiencia nueva y enriquecedora, una etapa en la que aparecerán nuevos amigos y la incógnita que depara aprender, o bien de reencuentro con los compañeros del año pasado y de conocer a los nuevos profesores. Todo esto no implica que debamos cargar la mochila de los niños con infinidad de útiles. Lo básico y necesario para dar curso al inicio y luego incorporar de acuerdo a la demanda que el colegio establece en tiempos para su ejecución. Sino accionamos así, recibiremos de parte de nuestros hijos la recomendación de que llevan demasiados útiles y no usaron nada, con la consiguiente apreciación de que todo está demás en la mochila. “Tiempo al tiempo”, recordemos que la adaptación al colegio cada año, como la primera vez, para los hijos es un proceso, por tal motivo se debe considerar y validar el mismo por parte de los adultos.

En lo que refiere a la vuelta a la rutina, es importante saber que de ahora en mas debe haber un tiempo para todo y gran parte de ese tiempo debe dedicarse a las tareas escolares, o al menos a que nada quede pendiente y desarticulado en lo que al colegio respecta. Es por eso que como padres debemos ayudarlos al cambio de forma paulatina haciendo que aunque no tenga deberes, ya desde el comienzo mismo de clases asuma la responsabilidad que como alumno de un colegio le compete y por lo cual debemos trabajar para que esa responsabilidad sea asumida por ellos.

Debemos saber que la responsabilidad de la educación de nuestros hijos recae en los adultos, razón por la cual siempre es importante el acompañamiento de los padres hacia los hijos en el inicio del ciclo lectivo el cual debe ser día a día haciendo que los hijos confluyan en el nexo que implica de ahora en más la conexión colegio y familia. 

Para finalizar no solo nuestros hijos deben adaptarse al año escolar desde el inicio, sino también los adultos deben ordenar y corregir sus propios hábitos, dado que son ellos quienes también necesitan organizarse y manejar los tiempos, las rutinas y principalmente sus propias emociones para que el comienzo de clases no los desespere. * Por Lic. Segio Farinelli, especialista en infancia y autor del libro sobre Obesidad Infantil «Dino-Saurus».

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