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- Cuerpo & Alma -

¿Se puede modificar el clima?

27 de mayo de 2018

Dueños, dirigentes y directivos tienen la mayor responsabilidad al momento de generar las condiciones de trabajo.

Por Guillermina Rizzo*

Si hay algo que resulta altamente provechoso a partir de Internet es esta posibilidad de consultar el pronóstico extendido, el clima determina y atraviesa nuestra vida cotidiana.

Planear un día de pesca, organizar una fiesta al aire libre, proyectar las vacaciones o simplemente programar una caminata, están condicionadas por el clima, ya que la interacción de factores tales como temperatura, viento, lluvia y en menor medida presión atmosférica limitan o favorecen que el plan se pueda desarrollar.

Si dirigimos la mirada hacia el ámbito laboral cabe preguntarse: ¿Hay “un clima” dentro de la empresa, negocio o institución? ¿El medio en el que desarrollamos la tarea condiciona los resultados? ¿Todos los integrantes del sistema tienen las mismas responsabilidades? ¿Cuál es el clima propicio para obtener resultados exitosos?

Me sumerjo en mi biblioteca y encuentro que clima laboral “es el medio ambiente humano y físico en el que se desarrolla el trabajo cotidiano”; dicho marco está íntimamente ligado con el bienestar de todos los integrantes de la institución y, por ende, con los resultados.

Dueños, dirigentes, directivos o los altos cargos, quienes dotados de las competencias pertinentes tienen la mayor responsabilidad al momento de generar las condiciones de trabajo.

Factores tales como: conductas del personal, insumos, herramientas y maquinarias que se emplean, estilo de liderazgo, fluidez en los canales de comunicación, modos de establecer relaciones y vínculos son los componentes primordiales del clima en el ámbito laboral; de la interacción de estos y de acuerdo con el estilo con que el director dirige la orquesta, dependerá el resultado de la sinfonía o el clima imperante.

Un clima óptimo se orienta hacia la concreción de los proyectos, logro de objetivos y metas establecidas, se torna en ideal si permite que cada integrante se luzca a partir de sus habilidades, un clima disfuncional es terreno propicio para que surjan situaciones de conflicto, bajo rendimiento y consecuencias en los resultados.

El clima se puede manipular, es lo que hizo Pekín en 2008 cuando disparó más de mil cohetes con yoduro de plata para limpiar el cielo y celebrar los Juegos Olímpicos. Así como se siembran nubes para cambiar la cantidad o el tipo de precipitaciones, en el ámbito laboral también se siembran dudas, discordias, envidias, favoritismos y se proyectan inseguridades, a veces desencadenan verdaderas tempestades.

La Psicología Organizacional afirma que si se “manipulan” una serie de estrategias y técnicas se puede influir en los resultados: organización y metodología para llevar a cabo una tarea, estilo de liderazgo, relaciones internas y externas, independencia, condiciones y estructura física son factores claves; obviamente todos los integrantes de la empresa esperan un salario acorde a su trabajo aunque el reconocimiento está por encima, estudios recientes revelan que más del 80% de los empleados ponderan este factor por sobre el sueldo que reciben.

Tal vez “mi jefe” coincida en que el clima laboral se constituye en “una marca” dentro de la marca de la empresa, es la estructura en la que los distintos componentes establecen un interjuego; según Peter Drucker “la mejor estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento, pero la estructura equivocada es una garantía de fracaso”; por ello la persona es el eje fundamental en el ámbito de trabajo, más allá de procesos innovadores, de tecnología de avanzada, si cada uno, de acuerdo a su grado de responsabilidad no asume el rol que le compete y genera las condiciones favorables de nada sirve que afuera brille sol.

(*) Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. | Twitter: @guillerizzo

 

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