Rouge

Rouge

- Cuerpo & Alma -

Ciberbullying: la tortura adolescente en primera persona

Foto: Cami Allegri Fotografía
13 de diciembre de 2017

Bullying, ciberbullying y el tratamiento del tema.

Por: María Clara Silles (*)

Es lunes, son las 5.30 de la mañana y escucho a los Teen Angels cantando “el abismo cruzarás, por un puente de cristal. Y los ángeles sus alas te darán”. Es mi despertador que acaba de sonar. Tengo ganas de dormir un rato más pero no puedo, tengo que arreglarme para ir al colegio. Voy al baño, me lavo los dientes y me dispongo a hacer la cama. Tengo sueño. Pero no importa, debo arreglarme para ir al colegio. Enchufo la planchita y mientras se calienta, me visto. La pollera me aprieta pero no es que el talle esté mal, es que estoy gorda. O al menos eso es lo que me dice Pedro, mi compañero de clase.

Me paro frente al espejo y empiezo a plancharme el pelo. Tengo sueño. Me miro al espejo y las ojeras se me notan bastante. Descubro un grano en el medio de la frente y maldigo el momento en el que salió. No porque vaya a ver al chico que me gusta porque, total, él no me saluda. Pero esta ese otro chico, Mateo. Nos detestamos y el me dice “pochoclo” cada vez que me ve. Ese grano va a ser motivo de burla durante todo el día. Me pongo las extensiones y enchufo la buclera. Mientras se calienta, preparo el desayuno. Me hago los bucles y me maquillo. Quizás puedo disimular el grano y zafo de las cargadas de Mateo. Me siento en una silla de la cocina y me tomo mi café con leche de todas las mañanas. Ya no como galletitas. Como tostadas de pan integral con queso crema light porque Pedro me dice que estoy gorda. Tengo sueño y me espera un largo día en el colegio.

En ese instante recibo un mensaje de texto: “Clari, abrí Facebook. Los chicos subieron un video para vos. No te pongas mal, nos vemos en el colegio, Jose”. El mensaje de buen día de Josefina se convierte en mi café con leche de esa mañana y lo que encuentro en Facebook, el par de tostadas. Prendo la computadora y espero a que cargue. En mi cabeza se cruzan mil posibilidades. ¿Qué puedo encontrar? ¿una foto falsa hecha con Photoshop que me deje en ridículo? ¿una lista de comentarios insultándome?. Tipeo la url de Facebook, escribo mi usuario y mi contraseña. Los microsegundos que tarda en abrir siento una sensación de vacío inmensa y cierro los ojos. Cuando los abro veo miles de notificaciones que invaden mi perfil y un video.

Pongo “reproducir” y veo algo que no hubiese querido ver nunca. Son todos mis compañeros varones de curso, todos, no falta ni uno. Y él hace de anfitrión. ¿Quién es el él?; Gaspar, mi primer amor, o mejor dicho, mi primer desamor. Los veo y los escucho a todos. Cantan una canción que no recuerdo bien y a esta altura de mi vida creo que yo misma decidí eliminarla de mi memoria. Lo único que puedo hacer es oír a Gaspar diciendo “Cara” en lugar de “Clara” y haciéndole saber a todo el mundo 2.0 que desde ese momento y en adelante, pronunciar mi nombre es considerado como un llamado a la mala suerte. Y por tanto, deben llamarme “Cara”. Además, aclara que en caso de que alguien se confunda y que por error mencione mi nombre real, debe tocar madera o sus partes íntimas con la mano izquierda. Tal como dice el viejo dicho popular.

En ese mismo momento comienzo a llorar como si mi mundo se derribara en mil pedazos. Y de hecho lo hace. Tengo 17 años y no sé qué es eso del ciberbullying pero empiezo a rozarme con él de cerca. Se me hace haber escuchado el término alguna vez y decido googlearlo. Encuentro que el Cyberbullying se define como “El acoso psicológico entre menores de edad a través de las nuevas tecnologías” y comprendo, breve y rápidamente, de qué se trata.

Hoy tengo 25 años, escribí mi primera novela (“Gaspar, perderte o perderte”) y decido contar mi historia porque deseo, desde lo más profundo de mi corazón, ayudar a quien lo necesite. Hoy me enojo cuando escucho a alguien preguntarme “¿Por qué te hacían bullying en el colegio si sos linda?” y no sé cómo responder de modo políticamente correcto. Generalmente me limito a decir “Gracias por lo de ‘linda'” pero hoy quiero darte la respuesta completa. ¡Dejá de preguntarme porqué me hacían bullying! y por favor, no le hagas esa pregunta tan sinsentido a ningún chico que esté atravesando por esto. No existen motivos. Nadie te hace bullying por “gordo”, por “narigon” o por “lindo”. En efecto, no existen motivos porque la agresión no se valida. A veces los adultos se limitan a buscar las causas y creen que en el “porqué” se encuentra la solución. Las causas son complejas, son disímiles, son fluctuantes.

A mi no me importa por qué me hacían bullying, a mi me importa saber por qué cuando mi mamá pedía ayuda en el colegio los directivos no hacían nada. A mi me importa saber por qué los directivos y los docentes no se capacitan en el tema. A mí me importa que ningún chico viva lo que viví yo. A mí me importa que el estado ofrezca más capacitaciones. A mi me importa que los colegios se involucren en el tema y que dejen de naturalizarlo. A mi me importan los jóvenes de ahora, los chicos que están sentados en el aula y que creen que todo es bullying mientras que los adultos creen que nada es bullying.

Y no me olvido de los medios, que espectacularizan las noticias y se llenan de títulos al mejor estilo “no soportó el bullying y se colgó en su habitación”. Yo quiero ver más docentes involucrados. Quiero ver más directivos capacitados. Quiero ver más titulares al estilo “Cómo abordar el bullying”, “Qué hacer si mi hijo es víctima de bullying”, “Qué hacer si mi hijo es un bullie”.

Como decía Cris Morena en la canción que sonaba en mi despertador bajo las voces de los aclamados Teen Angels de aquél entonces “y por fin comprenderás, cómo es la libertad, cuando el universo puedas alcanzar”. Terminé el colegio. Escribí un libro. Alcancé la libertad. Por fin lo comprendí.

(*) Licenciada en Comunicación Social especialista en Periodismo Digital. Autora del libro “Gaspar, perderte o perderme”, una novela autobiográfica sobre bullying y ciberbullying.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *