Rouge

Rouge

- Mi piel -

El correcto uso del protector solar

19 de noviembre de 2016

Por Karina Bianco.

Si bien debemos usar protector solar todo el año, es en estos meses donde nuestra piel está más expuesta a los rayos del sol ya que disfrutamos al máximo de las buenas temperaturas y los paseos al aire libre. Pero, si no tomamos las previsiones, pueden causar daños y conducirnos al envejecimiento prematuro:

1) Lo más importante es elegir correctamente el factor de protección solar dependiendo de tu tipo de piel, las pieles más claras necesitan de un FPS mucho mayor al igual que los niños y las mujeres embarazadas que están propensas a sufrir manchas en la piel.

2) Aplicar el FPS 30 minutos antes de la exposición, de este modo tu piel podrá absorberla bien y estarás correctamente protegido.

3) Es recomendable usar un protector solar especial para la cara y otro para el resto del cuerpo. Cuando lo apliques asegúrate de hacerlo de forma uniforme.

4) Aplicar la crema en áreas como las orejas y los párpados ya que usualmente las olvidamos y acaban insoladas. La nariz (el puente y la punta) requiere habitualmente de protección extra pues suele quemarse más que el resto de la cara.

5) En cuanto al cuerpo hay que poner especial atención a las áreas sensibles como el pecho y los hombros que están expuestos constantemente al sol y suelen ser las partes del cuerpo en las que más se presentan pecas debido a los excesos solares.

6) Detrás del cuello es también una parte olvidada que tras un día intenso de playa puede resultar muy afectado gracias a nuestro descuido, por eso si quieres aplicar correctamente el protector solar no lo pases por alto.

7) Debido a que en ocasiones enterramos nuestros pies en la arena muchas personas olvidan por completo aplicar crema solar en esta parte del cuerpo que es en extremo delicada y que sufre mucho debido a las quemaduras del sol.

8) Por más que los protectores sean resistentes al agua, debes volver a untar tu piel cada vez que salís de la pileta o el mar. Si no te mojaste hacelo cada dos horas aproximadamente o cuando comiences a sentir que tu piel está tirante.

Y no olvides refrescar tu piel con agua termal. No sólo la hidrata sino que ayuda a lograr un bronceado más parejo y duradero. Cuidarnos del sol es la mejor manera de evita el envejecimiento prematura y el cáncer de piel.