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- Cuerpo & Alma -

“Eureka”, un desafío

3 de septiembre de 2017

¿Por qué la inspiración brota y en ocasiones la mente se bloquea?

Por Guillermina Rizzo, doctora en Psicología.

Se acerca la hora en que debo mandar “la columna de Perfil-Rouge” del domingo y la hoja sigue en blanco, asumo que estoy en problemas, las ideas no fluyen; en cualquier momento Majo o Mariana estarán reclamando…

Luego de observar, pensar y esbozar más de siete temas que voy guardando en el disco rígido de la computadora y suponiendo que seguramente serán desarrollados en las próximas semanas “se hace la luz”; escribiré sobre el fluir de las ideas.

¿Por qué la inspiración brota y en ocasiones la mente se bloquea? ¿Se puede estimular y desarrollar la creatividad?

Inspiración es un vocablo que se lo emplea en diversas disciplinas, el diccionario de la Real Academia Española remite a distintas acepciones, las más empleadas son las vinculadas con la acción de respirar es decir “atraer el aire exterior a los pulmones”, o “sugerir ideas o temas para la composición de la obra literaria o artística”, y por último “infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, designios”; generalmente está asociada a aquellas personas que desarrollan actividades artísticas.

La creatividad, a su vez, desde siglos se viene abordando desde diversas perspectivas, ha generado interés en ámbitos científicos, educativos, empresariales y de acuerdo con las bases teóricas hay una variada gama de definiciones. Según la época y el contexto el concepto varía, y si bien no se puede significar como creativa cualquier actividad o situación hay límites específicos para el uso del concepto.

Creatividad etimológicamente deriva del latín “creare”, la cual está ligada con “crecere”, que significa crecer; por ende, creatividad significa “crear de la nada”. Si bien publicaciones científicas hablan alrededor de 500 acepciones, para la Psicología con Guildford como pionero, es un término no bien definido que designa una serie de rasgos de personalidad, intelectuales y no intelectuales.

Un interminable debate surge respecto de la creatividad ante la disyuntiva si es un producto exclusivo de la herencia genética o si el entorno es el que determina que la misma se manifieste o no; lo cierto es que es parte de la humanidad.

Si bien Picasso, Mozart, Borges entre muchos otros reflejaron su inspiración en sus realizaciones, la creatividad se puede estimular y desarrollar; leer considerablemente y materiales diversos asegura conocimientos para establecer combinaciones y asociaciones nuevas; visitar distintos lugares, intercambiar con diferentes sujetos ampliando los círculos posibilitan incorporar variadas experiencias, mantener “viva” la curiosidad interrogando situaciones, paisajes y personas asegura nuevas respuestas e ideas; desplegar los sentidos observando y escuchando para advertir detalles; intentar y experimentar cosas diferentes; tomar caminos alternativos; mirar desde distintas perspectivas esbozando variadas soluciones a diferentes planteos son acciones que estimulan la capacidad creativa.

Factores tales como cansancio, estrés, inseguridad y hasta buenas noticias pueden bloquear la mente por un tiempo, será oportuno hacer una pausa para resolver la cuestión, descansar, relajarse, realizar un paseo o ejecutar tareas mecánicas para que las ideas vuelvan a fluir; expertos recomiendan una ducha, fue Arquímedes quien mientras se bañaba dijo “Eureka”.

La creatividad está asociada a la actividad lúdica y es fundamental en el desarrollo infantil, la misma se acompaña de materiales didácticos y juguetes; lamentablemente el juego se repliega en
la edad adulta.

Hoy es un día propicio para jugar, así que disfrutaré de los juegos que propone mi sobrino,
seguramente alguna idea surgirá para el próximo domingo.

* Columnista en medios de comunicación. | Twitter: @guillerizzo

 

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