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- Cuerpo & Alma -

Por qué hace bien estar en contacto con la naturaleza

19 de septiembre de 2018

De acuerdo con diversos estudios, una pequeña dosis de aire libre puede reducir los niveles de la hormona del estrés cortisol.

Por Bernadette Winter (especial de la agencia DPA)

Las hojas crujen bajo los pies, el viento sopla suavemente entre las copas de los árboles, un pájaro canta a lo lejos. Y entonces sucede algo sorprendente: el estrés disminuye, se reducen las tensiones.

De acuerdo con diversos estudios, una pequeña dosis de naturaleza puede reducir los niveles de la hormona del estrés cortisol, afirma la alemana Anja Göritz, profesora de psicología de la universidad Albert-Ludwigs en Freiburg. El factor verde parece parece jugar un papel en esto, pero no es imprescindible. También puede ser una pausa en el mar o en las montañas.

“Incluso dar una vuelta a la manzana es mejor que no darla”, dice Andreas Michalsen, médico de Sanación a través de la Naturaleza en el hospital Immanuel en Berlín. No es tan importante cuánto tiempo se pasa al aire libre, sino más bien incorporar a la rutina la cultura del aire libre.

Para Michalsen la naturaleza tiene todo un popurrí de efectos positivos sobre las personas. Uno es la tranquilidad. Desde hace tiempo se considera el ruido que predomina en las ciudades como un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, los ACVs, las alteraciones del sueño y las depresiones.

A esto se suman los aromas del bosque -los llamados terpenos-, los óleos etéreos que levantan el ánimo y fortalecen el sistema inmune. “Tan sólo un césped recién cortado desparrama este típico olor”, dice Michalsen, pero “también las flores o el suelo húmedo del bosque generan esta impresión”. En el mar hay en cambio sustancias como agua salina, flúor y iodo, que son buenas para la piel y las vías respiratorias.

La alemana Annette Bernjus da seminarios en baños de bosque, una tradición japonesa que tiene actualmente muchos adeptos en países como Alemania. Los participantes caminan por el bosque y hacen pausas a conciencia en las que no hacen nada. “La idea es que las personas se olviden del tiempo y vuelvan a empezar a oler y saborear”, explica Bernjus.

Cada vez más dueños de bosques reconocen esta tendencia y obtienen una certificación PEFC como “bosque para recuperación”. “Los bosques no deben ser sólo sostenibles, sino que deben tener un buen manejo de crisis”, dice el gerente de PEFC Dirk Teegelbekkers. Si se quieren tomar baños de bosque, la idea es o cruzarse con personas que salen a correr o que andan en bicicleta.

En cuanto a correr, es sabido que moverse en la naturaleza aumenta los efectos positivos, dice Michalsen. Pero los movimientos deben ser conscientes, como en los baños de bosque, no como si se corriera una maratón. “El tiempo que se pasa en la naturaleza tiene que ser voluntario y estar pautado por uno mismo para que sea saludable”, dice Göritz.

Quizá es simplemente nuestro deseo de volver a las raíces lo que nos hace olvidarnos de todo al aire libre. “Estamos programados para la vida al aire libre, no para los edificios altos y los ascensores”, dice Michalsen. No por nada la gente prefiere paisajes abiertos con árboles y algo de agua, dice Bernjus. “Esto recuerda a la sabana”, dice.

¿Y si no se cuenta con este escenario idílico delante de la puerta? Entonces se puede optar por pasear por el parque de la ciudad en vez de ir al bar, aconsejan los expertos. Elegir opciones según las propias preferencias y posibilidades. Lo importante es salir.

 

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