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- Cuerpo & Alma -

La riqueza de la diversidad

9 de octubre de 2016

Por Dra. Guillermina Rizzo

El 12 de octubre es el día de la diversidad cultural, día de reflexión y diálogo intercultural… y pienso en Pablo, dice estar orgulloso; su hijo menor se graduó y egresa de la misma universidad en la que él se recibió de abogado al igual que todos los varones de la familia. Sorpresa y estupor causa la decisión del novel “letrado”, quien, esgrimiendo fundamentos, como si estuviera en el juicio final, comunica a su familia una decisión trascendente: elige cambiar de sexo. ¿En tiempos actuales estamos preparados para la diversidad? ¿La sociedad tiene “lugar” para albergar aquello que algunos consideran “diferente”?

La palabra diversidad proviene del latín “diversitas”, y es una noción que remite a la diferencia, la variedad o abundancia de aquellas cosas que por sus atributos y valores son disímiles. El vocablo se emplea también para mencionar elementos distintos que conviven en un contexto determinado, puesto que en ciertos entramados se asiste a diferentes tipos de diversidad: religiosa, cultural, biológica, sexual, lingüística, étnica, entre las más frecuentes.

Si bien los procesos de globalización traen aparejados la disolución de límites y fronteras, y seguramente más de un lector interactúa, conoce o tiene un familiar proveniente de otro país, probablemente no se encuentra preparado para convivir con ellos. Más aún, si bien la diversidad es habitual en grandes ciudades o capitales, no es necesario traspasar fronteras para coexistir con lo heterogéneo, puesto que “lo diverso” y “lo distinto” en ocasiones emerge en ámbitos tan cercanos como suele ser la familia.  

Crisis, disputas y disgustos se viven en el ámbito familiar y, el abanico de ejemplos se despliega desde los superfluo hasta lo profundo, padres nerviosos por la decisión del hijo adolescente de realizarse un tatuaje, hasta verdaderos conflictos a veces sin vías de resolución cuando un hijo decide contraer matrimonio con alguien que profesa otra religión o cuando opta por cambiar de género y nombre.

Días atrás celebró sus 52 años Mafalda, la legendaria creación de Quino escuchaba atenta a Susanita quien opinaba que: “comprensión y respeto es lo importante para convivir con los demás y sobre todo ¿sabés qué? No creer que uno es mejor que nadie”, reflexionaba el inmortal personaje sobre la diversidad.

Aceptar lo diverso, lo diferente, constituye todo un desafío, pues implica entender que en lo distinto reside la riqueza, y que no todos pueden tener iguales pensamientos, sentimientos y percepciones. Establecer vínculos y relaciones requiere necesariamente partir de la premisa que no existen dos seres idénticos y que la inclusión es una tarea artesanal y generosa, puesto que comprender las perspectivas ajenas, conciliar y a veces también ceder, desplazarse de la crítica y el prejuicio hacia la aceptación, requiere dejar a un lado las propias creencias para intentar mirar la vida desde los supuestos del otro.

Tal vez por azar o por un arbitrario concepto de normalidad se sitúa a alguien del otro lado de la frontera, hasta el extremo de tornarlo invisible y excluirlo de lo cotidiano y de lo imaginario. 

Dice el refrán: “en la variedad está el gusto”, más aun, en lo diverso está la posibilidad para lo sorpresa, pues seguramente en ese encuentro con el otro tal vez surja algún aprendizaje o una experiencia que puede ser atesorada. Aceptar y asumir la diversidad presupone un cambio de paradigma, es albergar al otro sin prejuicios ni señalamientos; tal como dijera Indira Gandhi: “con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos”.

Twitter: @guillerizzo