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- Cuerpo & Alma -

El patito feo, o la capacidad de no resignarse

27 de enero de 2013

Esta narración nos indica a los niños y a los adultos que no hay que sentirse avergonzados de nuestras peculiaridades. ¿Y qué más nos dice la metáfora del cuento? Nos habla de la autoestima y de la aptitud de no claudicar.

Por Mecha Carreira

El patito feo nos trae la esperanza de que las diferencias innatas no son “feas”, si uno no se avergüenza de ellas, llegado el momento, conducirán a beneficios concretos que traerán un futuro brillante. ¿Nos hemos sentido “patitos feos”? ¿Alguna vez creímos ver en esta narración nuestra historia? Bien, porque estábamos captando lo arquetípico de nuestra vida.
James Hillman, discípulo de Jung, introduce el concepto de story awareness o consciencia de la narrativa, que es la capacidad de encontrar la secuencia y el significado en una historia. Si de niños nos han contado o leído cuentos estamos familiarizados con lo que es una narración. Ya tenemos pautas en el inconsciente que nos permiten ver nuestra propia existencia como una narración al estilo de los cuentos de hadas: podemos organizar los hechos de nuestra vida cotidiana en experiencias significativas, los sucesos integran una trama que cobra un sentido. A través de la narración, lo simbólico penetra en el inconsciente, y ayuda a comprender la experiencia en su totalidad. La consciencia de la narrativa (story awareness), capacita para encontrar la propia narrativa, en sus facetas luminosa y sombría.

Entender o aceptar que en determinado momento uno es un “patito feo”, que la narrativa de nuestra vida se asemeja a esa historia, nos aporta un horizonte de significado. ¿Qué es el horizonte de significado? Es un marco de referencia en el que los hechos de la vida cotidiana hallan un hilo conductor que los integra. No sólo el niño podrá conciliar las experiencias que vive y encontrarles un sentido, también el adulto logrará visualizar que esa secuencia incoherente y anárquica de sucesos, sin relación aparente unos con otros, puede ordenarse. Gracias a esto, advierte que su vida tiene un horizonte, una trama.

Repensemos el cuento El patito feo. Esta historia muestra que ser distinto no es malo y también que en determinado momento hay que renunciar a los deseos de dependencia (inmaduros, infantiles) y buscar una vida independiente más satisfactoria. Es importante en la sociedad contemporánea -donde los cambios son la constante y es necesario pasar por distintas pruebas: cambios de trabajos no deseados, mudanzas, rupturas afectivas-, contar con héroes que deben salir al mundo real, valerse por sus propios medios y hacer su camino apoyados en su confianza interior.

El héroe-patito deambula solo durante un tiempo y –al igual que muchos de nosotros-, por momentos se siente aislado, sin rumbo, en una búsqueda cuyos contornos son difusos. El destino del héroe-patito señala que podemos encontrarnos perdidos, abandonados en la vida, transitando a tientas en medio de la noche o el frío, pero que no hay que detenerse ni resignarse, en el camino se recibirá ayuda en el momento oportuno. Este ser solitario es capaz de aprender de cada experiencia, enriquecerse con ella y seguir, y al mismo tiempo, establecer relaciones satisfactorias y llenas de sentido, a pesar del entorno que lo rodea.

¿Qué nos dice el Patito? Para no quedar indefensos ante los caprichos del destino, hay que desplegar los recursos internos; de esta forma las emociones, la imaginación y el intelecto se apoyan y enriquecen mutuamente. Las emociones y sentimientos positivos proveen energías para desarrollar nuestra racionalidad. Pero, esto no es suficiente para sobrellevar las adversidades, hace falta la esperanza que es capaz de socorrernos en los infortunios con que, inevitablemente, nos topamos.

Según Hillman, la narrativa de los cuentos de hadas tradicionales tiende a expandir la consciencia. Por eso estas historias deben ser contadas con la mínima interferencia del racionalismo contemporáneo, que tiende a desmenuzar el sentido de los cuentos con leyes lógicas. Pero estas historias encierran una realidad alterna y fantástica, que da lugar a que afloren todas las posibilidades, más allá de una realidad concreta.

Poder fantasear es una actividad creativa que ayuda a interpretar e insertar sucesos aislados de la vida en situaciones arquetípicas que ayudan a entender la experiencia y liberar su significado. Hillman considera que, si se pierde esta mirada metafórica sobre nosotros y nuestro mundo, podemos quedar atrapados en lo literal, y perder la riqueza simbólica de la experiencia y la capacidad de integrarla en un horizonte de significado.

Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón, jamás soñó que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo. El patito feo, de H. C. Andersen.

2 pensamientos en “El patito feo, o la capacidad de no resignarse”

  1. Curiosamente, al final el patito es aceptado por los suyos porque se ha convertido en cisne. No le aceptaron mientras fue feo, ni le dieron la menor oportunidad de demostrar cómo era. Este cuento casi podría ser una oda a las intervenciones estéticas! :S Es curioso, pero, según cómo se interprete, puede ser un canto a la belleza interior o todo lo contrario: una oda a la superficialidad.

  2. También deja en claro que aún dentro de un género (aves, humanos, etc) hay distintas sub-especies bien diferenciadas (patos, gansos, negros, blancos, etc) y que, si bien los más feos y burros no tienen problema en mezclarse con los más lindos e inteligentes, a los más lindos e inteligentes no les agrada para nada tener que soportar a los burros feos. A punto tal que todos terminan estando más tristes cuando se mezclan, porque los feos y burros se sientes feos y burros, y los lindos e inteligentes están obligados a soportar a los feos y burros. Mientras que si los más feos y burros se quedan con el grupo de feos y burros, todo el mundo queda feliz y contento.

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