Saturday 18 de May de 2024
ESTILO MARIANA | 29-10-2016 09:02

Rosa Montero: “Escribir es un esqueleto que te mantiene en pie”

La autora se encuentra en Argentina para presentar su última novela, La carne.

Ha llegado a la Argentina a presentar su última novela, LA CARNE, la historia de un amor particular que puede llevar a Soledad Alegre, la protagonista, a sentirse cerca del abismo.

Rosa Montero nació en Madrid, estudió periodismo y psicología, desde 1976 escribe en exclusiva para el diario El País. Destacada narradora, sus novelas, entre las que están: Crónica del desamor, La hija del caníbal, El peso del corazón, tocan temas que ahondan en la condición humana, el paso del tiempo, la búsqueda del amor, el miedo a la muerte, las pasiones.

El encuentro con esta mujer excepcional es siempre una gran oportunidad para profundizar sobre la vida y se convierte casi en una clase, con una mirada aguda sobre la existencia.

Mariana: Dicen los textos promocionales que “la carne” tu decimo quinta novela, que es tu novela más libre y personal de las que has escrito. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? Y en todo caso, ¿por qué es tu novela más libre?

Rosa: La carrera de escritor es un aprendizaje, una aprende a borrar su yo y a que la historia aparezca. Una novela madura exige la muerte del autor. Apagar tu consciente y que aparezca la historia. Es a lo que le llaman la inspiración, conectar con tu inconsciente.

M: Como esta historia, la de Soledad Alegre. Una historia de amor

RM: También es una historia sobre la muerte, sobre el paso del tiempo y lo que el tiempo nos hace, sobre la locura, siempre escribimos sobre lo mismo. Las misma obsesiones. La idea es encontrar una manera cada vez más profunda, más precisa. Una manera nueva de expresarlo.

M: ¿Más tranquilizadora para vos como ser humano?

RM: Escribir es nuestra manera de vivir, es un esqueleto que te mantiene en pie. Pero también, es verdad, que escribes para encontrarle un sentido a la vida, para perder el miedo a la muerte. Escribes también para poder vivir otras vidas, para escapar del encierro de tu pequeña vida, para intentar entender todo lo que te agobia.

M: El nombre que elegiste, Soledad Alegre es un indicio, una ironía? ¿La soledad siempre es triste como dice la canción?

RM: No necesariamente, hay muchas soledades, siempre estamos solos ante la muerte y eso es irremediable. Luego está la soledad concreta, física o social. Creo que debería ser un aprendizaje vivir bien en soledad. Conozco mucha gente que por no estar sola soporta parejas tóxicas y eso es absurdo. Hay una parte de la soledad que para mi es esencial. Aunque también, somos animales sociales y necesitamos vivir con los otros, y esa vida con los otros exige una gran inversión. Creo que lo mejor que soy en mi vida es ser amiga. En los momentos bajos de energía, pienso algo: debo hacer algo bien para tener cerca tanta gente valiosa! Pero necesitas una gran inversión de tiempo para tener amigos y conservarlos. Esa parte, que es estar bien acompañado, tenés que ganártelo como todo lo bueno en la vida.

Soledad alegre, es un nombre que es una burla en la novela, según su autora, Indica el tono que quiso imprimirle a la historia. La Carne, habla de los sueños rotos, del daño que nos han hecho, de cómo se nos acaba el tiempo para remediar nuestros errores, pero lo cuenta con sentido del humor. Ese tono termina dándole más profundidad. “Me ha gustado siempre el sentido del humor, es una manera de quitarte la auto importancia, resulta consolador. Con sentido del humor todo es mas fácil de llevar”, afirma.

M: si claro, por ejemplo el paso del tiempo, y cómo el cuerpo empieza a envejecer, cómo somos esclavos de la carne.

RM: Pero Mariana, fíjate que el cuerpo envejece desde la cuna! Desde mi primera novela, que escribí a los 28 años, hablo de lo mismo. ¿Por qué, qué es ser joven? Ser joven no es tener la piel tersa, ser joven es tener ante ti un futuro intacto, pensar que al día siguiente puedes comenzar otra vida desde cero, que puedes ser cien mil otros.

M: la novela empieza con una frase “La vida es un pequeño espacio de luz vivido entre dos nostalgias, la de lo que aun no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir”. Hay cosas que ya no queda tiempo para vivir. Otro tema es la obsesión de la pasión carnal.

RM: si, lo que quería era poner un personaje al que le queda poco tiempo por vivir lo que no ha vivido, no ha sentido aun el verdadero amor. Ella ha tenido muchos amantes, pero nunca una pareja estable. Quería ver como podía enfrentarse a la idea de no conocer el verdadero amor. Aunque me pasó algo curioso, cuando estaba por terminar la novela me di cuenta de que fui demasiado lejos. Pensé que hay mucha gente que tiene la misma sensación y lleva la misma herida de soledad a pesar de estar casados hace años.

M: Se Plantea la dicotomía entre lo sexual y el verdadero amor. Van juntos o no?

RM: Hay gente que no vive nunca esa pasión desenfrenada. Lo cual me parece una pena.

M: La pasión desenfrenada también puede llevarte a un gran sufrimiento…

RM: si, es que esa pasión desenfrenada nos pone en contacto con lo más intimo nuestro, lo más oscuro, lo más herido, entonces puedes caer en relaciones tóxicas. Soledad piensa: al final todo desemboca en el amor y en el daño; Pero yo no lo creo! No todas las relaciones desembocan en el daño. No todo el mundo esta por la pasión y por otro lado hay gente que es capaz de pasar de la pasión- que siempre es inventada e irreal- al amor real, al amor heroico, que es conocer al otro y ser capaz de amarlo de todas maneras. Así como es.

Según Rosa las parejas son muy difíciles de sostener, cada cual es distinto y no todo el mundo puede llevar adelante el amor. Asegura que compadece al que no conoce la pasión y al mismo tiempo al que no conoce el amor y siempre repite la misma forma de pasión.

M: El miedo a la muerte, hablas de la muerte contando una historia. la historia del niño en Perú que tenia una boa, que la había visto nacer, que dormía con él .

RM: Si es una historia que me contaron, es un niño que tiene una boa como mascota, la boa que crece con él y duerme con él enroscada entre sus piernas. A medida que crece de repente se pone dura a su lado. Entonces pasa un especialista que le avisa al niño que esa forma de ponerse tiesa le esta avisando que lo esta midiendo y que un día lo comerá. Es como la muerte, que crece con nosotros, nos enrosca en nuestro estomago, hasta que un día nos devora.

M: La protagonista es curadora de muestras de arte y esta trabajando en una que reúne a escritores malditos ¿Qué tiene que tener un escritor para ser considerado maldito?

RM: Hay un párrafo en el libro en el que describe lo que es ser un escritor maldito: “Ser malditos es saber que tu discurso no puede tener eco porque no hay oídos que lleguen a entenderte, es no coincidir con tu tiempo, con tu clase, con tu entorno, con tu lengua, con la cultura a la que se supone que perteneces, ser maldito, es querer ser como los demás pero no poder, y querer que te quieran pero solo producir miedo o quizá risa; ser maldito es no soportar la vida y sobre todo, no soportarte a ti mismo. Ella habla de si misma, en realidad.

Soledad se siente frustrada, sola, con poca posibilidad de salir de esa angustia. Pero siempre encuentra la forma de seguir adelante, de aferrarse a la vida. Así, como lo hacemos cada uno de nosotros desde lo que somos, una ínfima parte de un todo al que necesitamos aferrarnos contra viento y marea. No te pierdas la última novela de Rosa Montero, es una buena oportunidad para repasar, con humor e ironía, nuestra propia vida.

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