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Evangelina Bomparola, una mujer sin artificios

11 de diciembre de 2013

Es más que una diseñadora. Emana una suavidad atractiva que te cautiva tanto como sus creaciones, simples y sofisticadas a la vez. La desvela últimamente, o siempre quizás, la conjunción del ser y el parecer. Tiene identidad y se construyó a sí misma convirtiéndose en marca registrada.

EVANGELINA BOMPAROLA tiene nombre de reina. Estudió historia y comunicación, más tarde descubrió que su lugar en el mundo era la moda. Sin embargo, había aprendido a bordar, a coser y a tejer con su abuela que la recibía cada fin de semana. Se escapaba de su casa. “Vengo de una familia disfuncional, mis padres se llevaban muy mal. En ese clima tenías dos alternativas, o te escapabas o intervenías, y yo elegía escaparme”. Así fue cómo se acercó a la moda por primera vez, en la casa de su abuela Ñata.

MA: ¿Sentís que tenés un plus para diseñar por haber estudiado otras carreras como historia y comunicación?

EB: Creo que mi sensibilidad es un plus, el hecho de poder ver las cosas desde otro lugar. Tengo el foco en vivir la moda como una herramienta de comunicación.

MA: ¿Cómo empieza la creación de una colección?

EB: Empieza con ideas que se me cruzan por la cabeza. Tengo una libreta en la que las anoto, a veces van al trash y otras veces, como sucedió en las últimas tres temporadas, tienen un concepto, una esencia común.

MA: ¿Cuál es la esencia?

EB: Vengo obsesionada con el tema de la construcción de personajes a través de las redes sociales, lo que no se dice pero se ve, no se oculta pero no se dice, editar lo que no se quiere mostrar de sí. Me cansé de este cuento.

MA ¿Hay cosas que no se pueden decir?

EB: Sí, podés elegir no decirlo, pero no me vendas peras por manzanas.

MA: ¿Qué soñabas cuando eras una adolescente rockera en el barrio de La Paternal?

EB: Soy una gran soñadora, vengo de una familia disfuncional, mis padres se llevaban muy mal. En ese clima tenías dos alternativas, o te escapabas o intervenías, y yo elegí escaparme. Tenía lugares para escaparme, la música, mis amigos, los cuentos que escribía, la c¡asa de mis abuelos.

Según su abuela, Ñata, Evangelina tenía sueños demasiado grandes, igualmente la alentaba a desplegarlos, a pesar del miedo que tenía a que su nieta se frustrara.

MA: ¿Tu abuela era un referente para vos?

EB: Sí, lo fue claramente, era una mujer muy fuerte además, me enseñó a bordar, a coser, yo era una especie de oficiala. Salía el viernes del colegio y me iba para su casa. Tuve una adolescencia con mi abuela disponible para enseñarme todo lo que se. Vacaciones, fines de semana…, siempre estaba ahí.

MA: Sé que hubo un quiebre en tu vida cuándo trabajabas como periodista en América TV, el día que murió Yabrán. ¿Qué te sucedió?

EB: Me sentía una persona que hacía un trabajo, pero sin pasión; se acababa de suicidar el hombre del momento y era una noticia para trabajarla con pasión, pero yo sólo quería irme a mi casa.

MA: Y al final volviste a tu primer amor, en plena crisis decidiste concretar el sueño de diseñar ¿Cómo empieza?

EB: Fue algo que siempre quise hacer y no me animé nunca porque pensé que no podía. Empieza en la casa de mi amiga Ana, debajo de un tilo, con mi primer hijo Beltrán recién nacido. Empecé a dibujar, a buscar proveedores de telas, ellos me derivaban a talleres y fui haciendo la cadena solita.

MA: Decís que valorás a un escritor, Hanif Kureishi, del que rescatás de ciertas frases: “Comunicar sin artificios. Gestos mínimos”. ¿Qué te motiva de él? ¿Por qué vas por ahí?

EB: Me parece que en la simplicidad está la complejidad mayor. El desafío es acotar a los gestos más simples; los artificios son intolerables.

MA: ¿Dónde encontrás belleza?

EB: Donde se alinean el ser y el parecer. Te sorprende una persona que se muestra tal cual es.

MA: ¿En tus diseños también se aplica?

EB: Sí, claro, Si te pones algo que vos no sentís que es propio, se convierte en un disfraz. En algún aspecto de tu vida tenés que encontrar tu identidad y mostrarla tal cual es.

MA: Pero, ¿pensás que no es posible ir cambiando algunas cosas con el tiempo?

EB: Sí, pero hay un fondo que me reconozco a lo largo de los años y tiene que ver con la simplicidad, la autenticidad, la no mentira. Una especie de honestidad intelectual.

7 pensamientos en “Evangelina Bomparola, una mujer sin artificios”

  1. Compruebo mi teoría, nada más misógino que una mujer argentina. Mujeres contra mujeres. O mejor dicho, mujeres frustradas contra mujeres exitosas y realizadas. Ojalá alguien le diga a Carola que la gente mala envejece fea. Todavía estas a tiempo.

  2. Carola tenes que entender que lo que vos ves es nada mas que una apreciación tuya (con un poco de ensañamiento tal vez x Bomparola, pero bueno, apreciacion mia) . Es solo tu opinión, no es ni ley ni realidad.
    Yo veo similitudes en todas las marcas pero de ahí a señalarles que copian, no suma ni resta.
    Yo aplaudo de pie a todos los diseñadores y grandes laburantes del rubro de Argentina y sobre todo en estos momentos dificiles para producir y crear. Son unos genios.
    El que puede hace y el que no opina.

  3. Carola lamento que pienses asi, hay mucho trabajo atras de todo esto. No se copia cuando se diseña. Sino no es diseño. Y doy fe que los diseñadores argentinos trabajan y mucho. Copiar es otra cosa, es el no trabajo.

    1. Hola María, te pido disculpas si de alguna manera te ofende mi comentario y estoy totalmente de acuerdo con tu postura. Lo que yo dije es que casi todas las prendas que he visto de Eva Bomparola, son IDÉNTICAS a las de Marchesa. No me parece mal que copie los diseños de otra marca, pero entonces no la endiosemos como una «gran diseñadora» ni una «excelente creadora» porque no lo es. Ella copia. Y eso no es una opinión, es un simple dato de la realidad. Cordiales saludos.

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