Valentina Mander es una venezolana que eligió a la Argentina por amor.
Nacida y criada en Caracas, Valentina creció envuelta en el diseño gracias a que sus padres ambos son arquitectos e involucrados en el arte. Esta influencia constante la llevó a estudiar arquitectura también en la Universidad Central de Venezuela en Caracas a la vez que tomaba clases privadas de joyería con diferentes profesores.
Al mudarse a Buenos Aires decidió convertir la joyería en su actividad principal y creó la marca Valentina Mander. En paralelo continuó con las clases incorporando continuamente nuevas técnicas y abriendo las posibilidades de expresión a través de más diversidad de formas y materiales. La arquitectura siempre está presente en la manera de afrontar cada diseño y concebir de cero cada colección.

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Como concepto clave de manera de afrontar la joyería están lineamientos como slow fashion, uso responsable de materiales, colaboración y aprendizaje constante.
Las joyas de Valentina Mander las puedes conseguir en Roma, Londres, Dusseldorf, Amsterdam, Enschede y Bucharest entre otras ciudades en galerías de joyería.
También ha expuesto en Londres y Roma y grupales en Terredad en Colombia, Rojo y Negro a lo largo de varios países de Europa y ferias de joyería.

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Casada con un inglés, esta empresaria y mamá y nos cuenta cómo comenzó su marca de accesorios a la que le da una impronta muy propia y artesanal.
¿Cuándo, cómo y por qué empezaste tu marca?
El amor por la joyería siempre estuvo presente en mí, pero la creación de la marca fue en octubre de 2014; no lo olvidaré nunca porque tenía 8 meses de embarazo cuando hice toda la documentación. Por eso, siempre me río diciendo que éste es un negocio familiar porque todos participan de alguna manera; mis hijos como inspiración y mi marido como apoyo incondicional.
¿A qué tipo de mujer apunta?

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A todas; las colecciones que hago han surgido en diferentes momentos de los últimos años y sigue siendo así al pasar el tiempo. Quedan vislumbradas desde la clienta más romántica a la más minimalista.
Algo hermoso que ocurre mucho es que la misma clienta lleva piezas sumamente variadas: para su día a día elementos geométricos muy sobrios de plata, pero para la noche se lleva algo súper moderno y experimental en resina.
En este momento hay una revalorización de los accesorios, ¿cómo lo aprovechás?
Cambiando la manera de acercarme a la joyería; estoy saliendo del circuito tan cerrado que es la joyería contemporánea que está enfocado a ser algo más que una pieza que se muestra en galerías y acercando eso a un público más variado, que a medida de que le doy difusión, descubre que aprecia y valora tanto o más que críticos y galeristas.
¿Cuáles son tus canales de venta?
Vendo en galerías de joyería en Europa, también online en mi sitio Valentina Mander y con un showroom en Palermo.
¿Cómo es una compradora tipo?
Mi compradora es una mujer que valora la calidad, que aprecia el slow fashion, que disfruta de las cosas hechas a mano que trascienden la artesanía y disfruta del valor agregado que tienen las piezas únicas y de diseño.




















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