viernes 6 de agosto de 2021
HORóSCOPO | 13-04-2021 15:03

Cómo sobrevivir en un estado de intranquilidad permanente

Por Guillermina Rizzo.

La Organización Mundial de la Salud, quien ya bastante dijo y se desdijo, estima que esta cuestión del Covid nos tendrá en jaque hasta 2022. Alcanza con observar conductas para advertir cómo medidas de prevención y cuidado se van relajando aunque autoridades insistan con lo contrario.

Muchos países restringen actividades y vuelven a establecer medidas estrictas ante la presencia de una segunda o tercera ola, y acá los centros de salud se preparan para enfrentar lo que todos queremos evitar.

En consecuencia, no es casual hablar de intranquilidad permanente o preocupación globalizada, los medios de comunicación nos ubican (a veces no) en tiempo y espacio, alertándonos respecto de lo que acontece y recordándonos que esta pandemia continua “más rabiosa que nunca”, motivo por el cual distintos estados psicológicos seguirán cobrando protagonismo en estos tiempos inciertos.

¿Podemos anticiparnos ante la intranquilidad globalizada?

Nosotros, tenemos la capacidad distintiva de poder pensar, diseñar y proyectar situaciones futuras; quien se anticipa tendría la posibilidad de adelantarse a problemas preparando tales soluciones. En el escenario actual, higiene de manos y barbijo son estrategias para evitar contagios; pero la intranquilidad, esta sensación de que aún con vacuna, no sabemos en qué momento “nos puede tocar”, genera angustia y ansiedad, máxime si no vemos la posibilidad de revertir la situación.

Intranquilidad, preocupación se tornan desmedidas de una forma particular, ya que a partir de algo trivial se produce “una escalada de pensamientos” que desembocan en situaciones imaginarias e improbables y casi siempre catastróficas. Además experimentamos problemas de concentración, agotamiento, dificultad para dormir, dolores generalizados y tensión muscular.

Ante fronteras que se cierran, países que decretan cuarentenas severas, y hasta cuando “las cosas van bien” cualquier pensamiento se puede escurrir y generar preocupación, aunque para que ello ocurra hay una serie de condicionantes: lo impredecible, ya que no hay claridad en cómo saldrán las cosas; lo ambiguo, ya que se pueden interpretar las situaciones de varias formas; y lo nuevo, es decir no hay ni experiencias ni aprendizajes previos que nos brinde herramientas para poder orientarnos en una solución. La pandemia actual, extraordinaria e incierta, cumple con los tres requisitos, por ello ocasiona esta sensación de intranquilidad generalizada.

¿Hay una justa medida para la intranquilidad?

Paradójicamente sería hasta “saludable” experimentar intranquilidad, pues nos moviliza a buscar soluciones para recuperar la calma; no existe una “cantidad” o “dosis” justa, pero cuando una preocupación, una situación intranquiliza a tal punto que impide vivir y la sensación de agotamiento agobia, la señal es más que evidente.

 

Durante esta pandemia la salud mental quedó en un segundo plano o directamente no se abordó, las consecuencias ya se visualizan y al problema del Covid y sus cepas ya se le adicionan las consecuencias de “esta otra pandemia”; siempre a la salud mental le ha costado hacerse un lugar en la agenda de la salud pública, una vez más cómo es habitual lamentablemente cada uno verá cómo se preserva y se salva de la otra pandemia.

Guillermina Rizzo. Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

 

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