jueves 23 de septiembre de 2021
GOURMET | 26-03-2021 11:20

Mito o realidad, ¿hay que dejar las harinas?

Por Laura Romano. Es muy común escuchar frases como “dejé las harinas para llegar al verano” o “tengo que bajar rápido”… como si aquello fuese lo que produce exceso de peso y al eliminarlas, mágicamente, se acabará el problema de obesidad en el mundo.

Hay dos ítems que explican por qué llevar a cabo esta decisión no sirve para combatir el problema de raíz:

1. Erradicar por completo las harinas se vuelve muy difícil para la vida social donde, por lo general, se involucra la comida rápida y práctica, como ser un sándwich o tarta. Esto lleva a que, tarde o temprano, se abandone dicha conducta: está comprobado que es la causa más frecuente por la cual se eliminan de este tipo de dietas.

2- El otro problema es que, si no se sostiene de por vida, los kilos bajados a expensas de haber dejado las harinas volverán a recuperarse cuando se incorporen nuevamente. 

Es muy importante saber que consumir carbohidratos de buena calidad y en la cantidad adecauada no es malo para el organismo, todo lo contrario.

Los de mejor calidad son aquellos que tienen ALTO PORCENTAJE DE FIBRA (avena, harinas integrales, frutas, vegetales, legumbres); nos aportan carbohidratos lentos que nos dan saciedad a largo plazo. 

Aquellos que contengan niveles bajos, como el azúcar, harinas blancas, vegetales feculentos sin cáscara, arroz blanco y los cereales no integrales, se digieren rápido y pueden producir un aumento de la glucemia, por eso debemos reducir su ingesta.

De esta manera, podemos lograr una conducta saludable a largo plazo, menos extremista y más realista, consumiendo de manera habitual harinas integrales y otros carbohidratos lentos que son buenos para la salud y comiendo los de digestión rápida ocasionalmente, sin necesidad de eliminarlos por completo.

 

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