jueves 6 de mayo de 2021
DECO | 06-07-2014 22:30

Pureza y líneas simples

Una de las muestras del estilo academicista francés en Buenos Aires es este departamento, recientemente refaccionado, sobre el que mantuvo su estilo original, aportando color y un toque de audacia en la decoración. Todo sin perder identidad

En el barrio de Retiro, el estudio de arquitectura PPB (Pescio Paats Bensimon) transformó un departamento de espacios expandidos y deshabitado desde hacía muchos años en una vivienda para una familia de hoy.

La reconversión adoptó con inteligencia la impronta señorial de elegancia y mesura que le daba como base un edificio de estilo academicista, construido en 1931 en uno de los barrios de Buenos Aires hegemonizados por la arquitectura francesa.

Las líneas simples, las superficies lisas, las simetrías que nutren el típico eclecticismo del academicismo francés recibieron un manto de pintura blanca que conservó sus formas, homogeneizadas en la monocromía.

La síntesis de estilos que se materializa en cielorrasos, carpintería y mampostería quedó a la vez congelada y presente. El diseño de la casa actual sobreimprime con el mobiliario, la decoración y la creación de espacios la continuación de la tendencia a la mezcla de épocas. Tapices antiguos se amalgaman con lámparas contemporáneas, jarrones orientales y

mesas modernas. La doble altura del departamento es aprovechada para recibir la luz natural que llega desde el río y entra por los grandes ventanales que dan a una plazoleta. Esa luz baña el interior poblado de historia pintando un claroscuro melancólico y refinado. El área de recepción es vasta y generosa. Integra un gran living, luego un comedor y finalmente un escritorio.

Todo el diseño está enmarcado en la vocación por un rigor vistoso, casi un neto estilo Biedermeier. Las pinturas clásicas, la platería y los muebles antiguos retapizados con lino de color crudo crean un living con un toque imperial. En un comedor con espacio holgado, aun para una mesa de diez comensales, fascina la combinación de una base de blancura absoluta con el colorido de muebles de diferentes orígenes.

Los arquitectos decidieron combinar varias dependencias de servicio y el lavadero para crear una sala de estar de mayor jerarquía. El área fue completamente reconvertida y sus paredes se revistieron con tela de arpillera de color crudo. El piso, por otra parte, se

cubrió por completo con una carpeta de color tabaco.

Textos: Gustavo NG

Producción y fotos: Victoria Schirinian

Nota publicada el sábado 5 de julio en el suplemento Home de diario Perfil.

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