viernes 6 de agosto de 2021
CUERPO & ALMA | 05-03-2021 11:33

Marzo: Volver, entre la miseria y les miserables

¡Marzo! Sin dudas es el mes del retorno a muchas de nuestras rutinas y tareas…Por Guillermina Rizzo.

Hace exactamente un año hablar de tapabocas, “A.S.P.O”, “D.I.S.P.O”, testeo, hisopado, 70/30 de alcohol, burbuja, eran conceptos extraños, lejanos, hasta desconocidos. Con ansias e impaciencia todos contamos los días para finalizar un inaudito año 2020, un año que nos dejó perplejos; aunque sumergidos casi en un pensamiento mágico nos ilusionamos con que el 2021 nos proporcione al menos un respiro.

La Psicología y la Psicopedagogía, como si quisieran abrirse paso a los gritos, vuelven a la escena para responder preguntas y acompañar procesos de aprendizaje obturados, cancelados y hasta politizados…

Según expertos este 2021 se asemejará al anterior, a lo que rotundamente considero que “con más miseria y miserables”.

No hace falta ser economista ni conocedor de presupuestos para advertir el deterioro, y aunque los números se muestren o se oculten, se expresen o se maquillen, no hay dudas que la pandemia sacudió al mundo y a los bolsillos, los países pobres sentimos un mayor impacto, alcanza con ir al mercado e intentar llenar un chango; con lo cual se cumple esa especie de “adagio” que expresa que cuando a los países poderosos les da un resfrío, nosotros tenemos pulmonía.

Y en medio de la miseria cabe preguntarse por los miserables; o como le gusta decir a “muches” ¿y “les miserables”?

La Psicología ahonda el tema, Freud y Lacan, entre otros, tienes miles de páginas al respecto, pues miserables siempre han existido. 

Hace poco más de un año quedábamos perplejos porque arrojaban un chancho desde un helicóptero a una piscina, pero el ser humano “siempre se supera” y este año “les miserables” son varios, y se destacan por “saltearse un turno”, “aceptar la invitación” y lograr estar “vacunades”.

Miserable es un adjetivo que no solo hace referencia a un estado de infelicidad o desdicha, sino que se lo emplea para describir conductas perversas, canallas, mezquinas. Estudios revelan que quien es miserable a su vez se percibe como benévolo, justo y con cierto poder por sobre los otros, o “los otres”.

Esta cuestión de velar por los más desprotegidos, los más vulnerables o los más necesitados, no está entre las prioridades del miserable; funciona igual que el cínico solo que para el miserable o canalla él se transforma en “ese otro”; ahí reside lo miserable, la canallada. 

Dicen que en los momento críticos vemos “de qué madera estamos hechos”, y esta cruel pandemia se ha encargado de mostrar virtudes y miserias; por momentos nos dejó al desnudo. Poco duró el aplauso y nulo ha sido el reconocimiento al personal de salud.

A su vez, poco se abordó el impacto de la pandemia en la salud mental, y aunque no se diga asistimos a una verdadera crisis que alcanza a niños, adolescentes, adultos y mucho más a ancianos; especialistas definimos al problema como la otra pandemia; algunas consecuencias ya son visibles y otras se verán en poco tiempo más. 

Mientras tanto, entre miseria y miserables se multiplican las discusiones y las peleas, oficialismo y oposición “aprovechan” el escenario, y entre ataque y contrataque, entre “bolsas” y “vacunatorios” juegan su juego, casi como un síntoma que se reitera, como una patología propia del sistema político de nuestro país. 

Mientras tanto, en el medio, millones de personan completan un formulario y esperan la vacuna, no es una simple vacuna, es la que habilita esperanza de vida, pues es la vida lo que está en juego.

Mientras tanto, intentando disfrutar mi retorno y por momentos sumergida en un pensamiento mágico imagino que propicio sería que hubiera una vacuna contra la irresponsabilidad.

 

Guillermina Rizzo. Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

 

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