domingo 17 de octubre de 2021
CUERPO & ALMA | 23-06-2021 14:22

Los riesgos de calmar a los chicos con la tecnología

Por María Laura Lezaeta. “¡Dale el celular para que deje de llorar!”, se escucha habitualmente. Por qué es un arma de doble filo.

Nos suele suceder a menudo que nos resulta bastante difícil como adultos abordar las emociones que sienten  nuestros hijos más pequeños ante situaciones que le provocan por ejemplo enojo o frustración.

Seguramente en alguna o varias ocasiones, nos ha pasado  de estar en la fila del supermercado y que nuestro de  hijo de 3 años vea la góndola de golosinas, y  nos pida automáticamente que le compremos. Ante nuestro “no” como respuesta, en cuestión de segundos lo vemos recostado en el piso llorando desconsoladamente. La situación se nos complica porque vemos que nos “apremia” el tiempo, tenemos que pagar e irnos para continuar con nuestras tareas, sumado a la “carga de prejuicios” de la mirada ajena que interpretamos de la gente que también esta esperando en la fila, lo que nos lleva a tener que tomar una solución rápida para que nuestro hijo deje de llorar. Y sin pensarlo dos veces,  sacamos de nuestro bolsillo nuestro celular para buscar un video de dibujitos y mostrárselo, buscando de esta manera que se calme. 

No sólo en estas situaciones de frustración acudimos a la tecnología como “herramienta” para valernos al momento de buscar “ayuda” y abordar las emociones de nuestros hijos. También, solemos hacerlo, cuando los niños se muestran “impacientes” cuando nos acompañan al médico y tienen que esperar a que nos atiendan, o cuando  tenemos que esperar a que traigan la comida en el restaurante.  Las emociones que experimentan de frustración, enojo y sus conductas que reflejan irritabilidad, están, más cuando son pequeños, a “flor de piel” y al vivirlas de manera tan intensa, sin poseer aún la capacidad de ser tolerantes a la espera, de controlar sus impulsos, así como tampoco de tener las herramientas lingüísticas para expresar con palabras su malestar o frustración, responden con conductas que muchas veces nos desbordan como adultos y nos cuesta manejarlas de una manera asertiva. 

Hoy, en mayor o menor medida, recurrimos a los dispositivos electrónicos, como una vía “rápida” para calmar el estado de ánimo de los/as chicos/as. Interpretamos de manera errónea que nuestros hijos al tener contacto con estas herramientas “logran” calmarse, cuando en realidad lejos de que aprendan a reconocer y regular sus emociones, la tecnológica viene a ocupar un “parche” que lo que hace es “tapar” sus emociones, buscando enfocar la atención del niño en otra “realidad” es decir “distrayéndolo” con otros estímulos, en vez de poder registrar la emoción que esta sintiendo y aprender a gestionarla de una manera más adecuada y sana.

Es importante tener presente, que cada vez que experimentan una emoción, nosotros tenemos la gran responsabilidad y oportunidad para enseñarles a reconocer y ponerle nombre a esa emoción que están sintiendo, a identificar las “señales” físicas que genera esa emoción en su cuerpo, así como también enseñarles a regularla de una manera saludable y asertiva. 

Nuestra presencia será clave para que poco a poco desarrollen este aprendizaje, habilitándoles a expresar sus emociones, empatizando con sus sentimientos y emociones, como por ejemplo expresándoles: “parece que te sientes enojado, te resulta difícil tener que esperar”; enseñándoles  a través de nuestro ejemplo, recursos para que aprendan a regular sus emociones, como por ejemplo, en momentos que los veamos enojados o frustrados por una situación, “ te sientes muy frustrado porque no te compre la golosina que querías, vamos a respirar profundamente juntos”.

Utilizar la tecnológica como un medio para que los niños se “calmen”, puede generar riesgos a futuro, ya que no estaremos brindándoles las herramientas y ayudándolos a desarrollar habilidades emocionales tan importantes para su vida adulta.  Como todo aprendizaje en la vida,  requiere de mucho ensayo y error, y sobre todo de mucha paciencia por parte de nosotros. Nuestros hijos están constantemente aprendiendo y su cerebro está en pleno desarrollo, por lo que nuestra actitud y la función que asumamos en esos momentos, será clave para cultivar en ellos las competencias y habilidades que las acompañarán toda su vida. 


 

Lic. María Laura Lezaeta es Licenciada en Psicología (MN: 64105) y co-fundadora de JUEGOlogía (instagram @juegologia), donde desde hace varios años equipan a profesionales de la salud y padres con herramientas lúdicas y terapéuticas para trabajar diferentes áreas cognitivas, emocionales y sociales en niños

 

 

 

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