domingo 3 de julio de 2022
CUERPO & ALMA | 10-12-2021 14:40

El orgasmo es justo y necesario

Analía Lilian Pereyra reflexiona sobre el orgasmo femenino y resalta la importancia del autodescubrimiento en el búsqueda de placer. "Cada sensación orgásmica es única y cada mujer lo siente diferente", dice.

El orgasmo es una descarga de la tensión muscular en una serie de contracciones rítmicas, es la culminación de una sensación fugaz de placer intenso que genera un estado alterado de conciencia. 

El porno mainstream muestra modelos de orgasmos, en los cuales las mujeres –y por ende los hombres- creen que así deben ser. Tienen características de ruidosos e interminables, pero allí se actúa, se interpreta, lo que no significa que “ese modo” sea el tuyo. Hay mujeres que sienten placer de modo silencioso, hay momentos más instantáneos y otros más prolongados, hay orgasmos que inundan de sensaciones y otros que transcurren como al pasar. 

Es justo y necesario remarcar que cada sensación orgásmica es única y cada mujer lo siente diferente. El placer del encuentro sexual está atravesado por el mercado y la matemática: cuántos orgasmos, cuánto tiempo, cuánto mide. Y de cualidad, ¡no hablamos!

Sexualidad libre de violencias

¿El orgasmo de las mujeres es necesario?

Durante los primeros siglos de la historia de Occidente los galenos pensaban que el orgasmo “femenino” era indispensable para la procreación y daban coloridos consejos para que éste se alcanzara, pero los avances de la medicina terminaron por comprobar lo que hoy sabemos: no es necesario que la mujer tenga un orgasmo para que se embarace.

Con esta verdad se dio por terminaba la preocupación occidental en torno al placer sexual de las mujeres por ser este “inútil” a los fines reproductivos. La medicina ha obviado nuestra anatomía y puntos de placer:

¿De dónde traemos las ideas que creemos hoy en día?

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"El conocimiento de la vulva siempre estuvo silenciado, no se nombra y menos aún se habilita a tocarla, a darle placer". 

Se sabe que en el siglo II, durante el Imperio Romano, Galeno había afirmado que los órganos reproductores femeninos y los masculinos eran iguales aunque “tenían una jerarquía diferente”.

Los femeninos eran la versión inferior e invertida de los masculinos: la vagina como pene y el útero como escroto y su ubicación interior se explicaba por la falta de fuerza de las mujeres para expulsar estos órganos.

A posteriori, los cambios políticos, económicos y culturales del siglo XVIII crearon las condiciones para establecer la invención de los “dos sexos” con cuerpos bien diferenciados y echar por tierra la idea que anteriormente se tenía de que el placer femenino era necesario para concebir. 

Mi goce y tu parir

Luego se aceleraron una serie de procesos políticos, económicos y socioculturales, al calor de estos cambios y la cultura occidental concibió a la diferencia sexual como un “sistema binario” integrado por varones y mujeres. Entre ambos se establecía una relación definida como “complementaria” que terminó por naturalizar la desigualdad. 

Así es que el conocimiento de la vulva siempre estuvo silenciado, no se nombra y menos aún se habilita a tocarla, a darle placer. El clítoris es el órgano de placer de las mujeres, es homólogo al pene en estructuras anatómico-fisiológicas y también se llena de sangre y se erecta ante la excitación. Recién su estructura fue dada a conocer en 1998 por Helen O´ Connell, lo cual denota la invisibilidad del placer femenino. El glande se puede palpar por fuera y el resto de estructuras está por debajo de los labios internos de la vulva y rodeando a la vagina.

El clítoris es un órgano que necesita ser estimulado, no es un botón que se toca y ya desencadena el máximo placer, necesita tiempo y cada mujer puede hacerlo a su modo.

¿Por qué el autodescubrimiento de nuestros cuerpos feminizados es necesario?

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"El modelo de relación sexual coitocentrista, esto es pene entra en vagina, suele ser un factor desencadenante de una falta de orgasmo en las mujeres".

Yo me pregunto, ¿Cómo podemos darnos placer las mujeres sin conocernos? El primer paso es conocernos, luego darnos permiso para tocarnos y habilitar esa posibilidad, pero como desde niñas somos reprendidas ante el intento de tocarnos no lo hacemos y pasamos nuestra vida sin conocer el placer de nuestros cuerpos.

Se nos enseñó vergüenza y pudor hacía nuestros genitales y hasta culpabilidad hacia el placer propio que nos podemos dar, algunas no pueden hacerlo por miedo, pudor, rechazo o dolor a tocarse directamente los genitales, por ello se pueden utilizar otros elementos para estimulación indirecta.

El modelo de relación sexual “coitocentrista”, esto es pene entra en vagina, suele ser un factor desencadenante de una falta de orgasmo en las mujeres, ya que las mujeres necesitan la estimulación del clítoris para sentir placer y también tiempo para lograr una máxima excitación. El clítoris es un órgano que necesita ser estimulado, no es un botón que se toca y ya desencadena el máximo placer, necesita tiempo y cada mujer puede hacerlo a su modo.

¡Que el conocimiento sexual nos haga libres!

Licenciada Analía Lilian Pereyra, sexóloga Clínica (MP: 22-1773), Instagram @licenciadaanaliapereyra.

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