martes 20 de octubre de 2020
CUERPO & ALMA | 26-06-2020 11:27

100 días de confinamiento: "Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago"

Seguimos con la pandemia, por momentos casi al borde de la locura especialmente para quienes estamos confinados.

El problema aún no está resuelto y hasta rebrota en aquellas latitudes que lo tenían superado, evidentemente habrá que ir con cuidado, pues este virus es un ir y venir sin fecha de vencimiento.

Seguimos “coronados”, por momentos el humor “se va caldeando”, máxime cuando declaraciones agoreras sugieren que algunos permaneceremos adentro hasta llegada la primavera. En medio de la incertidumbre y el hartazgo, es esperable que surja enojo mezclado con impotencia y hasta se libre una especie de batalla de unos contra otros.

¿Cuánto te enoja ver reuniones de personas que desarrollan actividades consideradas esenciales? ¿Cuánto te molesta ver la transgresión del distanciamiento?

¡Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago! Frase que está en pleno apogeo, especialmente cuando advertimos que ciertos contagios son producto de haber vulnerado aquellas normas que nos repiten hasta el hartazgo.

El Covid- 19 ya alcanzó a actores políticos y personajes de los medios de comunicación, motivo por el cual esta pseudo inmunidad de “yo puedo, vos no” echa por tierra algunas cuestiones. La Psicología Social aporta una explicación casi concluyente sobre el tema y lo hace mediante el concepto de sesgo de deseabilidad.

La pregunta es ¿qué tiene que ver el sesgo de deseabilidad con aquellas personas que se muestran alrededor de una mesa, en una foto o hasta bailando en la vereda?

Seguramente si a esas personas, en su gran mayoría políticos, periodistas y panelistas se les preguntara si cumplen con el distanciamiento social o el uso del barbijo, responderán que sí, pero cuando observamos la conducta real, la “no dicha” se observa lo contrario, en consecuencia se pone de manifiesto “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

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¿Se combina la pretensión de causar buena impresión con el autoengaño?

Según la Psicología la deseabilidad social hace referencia a la predisposición de la persona a “mostrarse” a sí misma de acuerdo con lo que considera que es socialmente correcto y también cabe “políticamente correcto”, ya sea de acuerdo con normas, pautas o en este caso toda “la normativa” Covid; de este modo lograría construir una imagen positiva de sí misma.

A su vez la deseabilidad social tiene un componente de autoengaño, pues la persona considera que tiene condiciones y características “superiores” a las que en realidad posee, actuando paradójicamente de acuerdo con esa creencia. La persona “hace” a sabiendas que su conducta es contraria a lo que declara, dice y hasta recomienda, provocando rechazo.

Es entendible entonces que “nos enoje” el no poder reunirnos con familiares y amigos mientras en la pantalla vemos personas reunidas por distintos motivos, pues la deseabilidad social es un estilo de respuesta, en situaciones donde existe un componente de juicio por parte de los demás.

Juzgamos con enojo y hasta con cierta razón esta arbitrariedad de qué se considera esencial, porque no hay dudas que el hartazgo también nos torna más intolerables.

Guillermina Rizzo. Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

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