martes 20 de octubre de 2020
CUERPO & ALMA | 08-05-2020 07:52

Mucho más que papel higiénico

Con expectativas esperamos la llegada del 10 de mayo para saber de qué se tratará la “próxima etapa”.

Por Guillermina Rizzo (*)

La pandemia sigue, por eso es imposible abordar los “Temas Perfil” mirando para otro lado, enfocando otras cuestiones, pues el Coronavirus nos atravesó, nos atraviesa y nos atravesará por mucho tiempo más. 

Con expectativas esperamos la llegada del 10 de mayo para saber de qué se tratará la “próxima etapa”, casi como una carrera de postas solo que en cámara lenta.

Y así una gran mayoría sigue adentro mientras que una pequeña minoría busca y ensaya todo tipo de excusas para salir a la calle tras los fallidos 500 metros, desde este lugar y desde mi ventana observo conductas.

Inevitable es la pregunta: ¿Qué relación hay entre el Covid 19 y el síndrome FOMO?

Si bien el síndrome FOMO actualmente está muy asociado “al mundo digital”, siempre ha existido. Con el auge y masificación de las redes sociales, con la diversidad de formatos tecnológicos, es indudable que el escenario virtual es un lugar más de interacción; hasta medidas preventivas y consignas de gobernantes “viajan” y se comunican por esas vías.

FOMO, por su sigla en inglés significa “fear of missing out”, que traducido al español sería algo así como “miedo a perderse” en este caso “miedo a perderse algo” y traducido en conductas es experimentar una sensación desagradable al sentir que nos estamos perdiendo algo que otros/as están disfrutando.

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Es habitual revisar una y otra vez el celular, vigilar contenidos, establecer alertas para no experimentar esa sensación de “quedar afuera del juego”, puesto que ocasiona angustia y eleva los niveles de estrés porque hay que vivir “monitoreando” para que nada quede fuera de conocimiento y hasta de control.

Analizando el síndrome podemos advertir que la raíz del problema es la exclusión; es habitual ver en redes sociales que si un grupo disfruta de una fiesta en la que alguien no fue invitado/a surja esa desagradable sensación de “no pertenencia”.

Ahora bien, la pandemia puso en evidencia este síndrome en cuestiones básicas y hasta de supervivencia; y el concepto FOMO “viene muy bien” y es utilizado para explicar la conducta irracional desatada en su momento en torno al papel higiénico.

Cuando comenzó “el aislamiento”, pudimos ser testigos y tal vez partícipe de “condutas en estampida” como manada, pudimos advertir personas lanzándose hacia las góndolas en el supermercado comprando compulsivamente alimentos, productos de limpieza, alcohol y papel.

Preocupación, angustia y hasta ansiedad por miedo a perderse la oferta, los alimentos, lo insumos de higiene, miedo que moviliza a comprar en cantidades exageradas y origina a su vez un circuito interminable: al vaciarse la góndola con rapidez genera que otros/as deseen esos “objetos ausentes”.

Evidentemente “este “fear of missing out”, este síndrome FOMO tan ligado al papel higiénico es lisa y llanamente miedo, miedo al ver que otro/a “llega” y yo tal vez me quede afuera, miedo al ver que otro/a disfruta y yo tal vez no acceda nunca a lo placentero, miedo al ver a que otro/a reciba y yo tal vez nunca tenga, miedo al ver lo que sea, pero que me sitúa en la posibilidad latente de que yo quede afuera de eso que veo…

¡Qué combinación perversa el miedo y la exclusión!

Postales “dolorosas” de esta pandemia; para algunos/as el miedo es simplemente “no poder limpiarse” y para una gran porcentaje tal vez es miedo a dejar de existir.

(*)Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

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