martes 3 de agosto de 2021
CUERPO & ALMA | 27-03-2020 07:44

Psicología, de la teoría a la práctica

Estamos viviendo una experiencia “excepcional” y me pregunto si esta reflexión debiera ser excepcional.

Por Guillermina Rizzo (*)

Estamos viviendo una experiencia “excepcional” y me pregunto si esta reflexión debiera ser excepcional… Nos atraviesa un virus “que tiene coronita”, y estimo que desde la guerra, esa que nos contaron y vivieron nuestros/as abuelos/as, no vivíamos semejante experiencia.

¡Sí! Esto es dinámico y trastocó nuestra vida cotidiana y la de más de un centenar de países; y es por excelencia “sistémico”, porque lo que pasa en “A” indefectiblemente tiene consecuencias para “B”, “C”, “D” y no sabemos todo aún.

Tiempos en los que tenemos “lidiar” con un montón de emociones, y me atrevo a asegurar que esto recién empieza. Se evalúan efectos y daños económicos, financieros, sanitarios, pero ¿qué pasa por la cabeza de quienes con gran responsabilidad estamos en casa? ¿qué pasa con la salud mental de quienes no cometimos la imprudencia de convertir este tiempo en vacaciones?

¡Cuarentena y aislamiento no son sinónimos, no representan lo mismo!

Samantha Brooks, Rebecca Webster y Louise Smith explican que cuarentena es la separación y restricción del movimiento de personas que potencialmente han estado expuestas a una enfermedad contagiosa para determinar si en efecto han contraído la enfermedad y reducir así el riesgo de que infecten a otros/as. El aislamiento en cambio es la separación de quien ya está diagnosticado de aquellos/as que aún no lo están.

Cuarentena nos remite a lepra, en Italia, en el siglo XII; al síndrome respiratorio agudo severo en 2003 en Canadá y China, al brote de ébola en 2014 en África, hoy me remite a mi vecino/a de al lado, a mis amigos/as de España, a…

El “quedarse en casa” de forma voluntaria genera menos angustia que cuando la consigna es impuesta y hoy más que nunca la información debe ser clara, oportuna y hasta imperativa; es válido lo antipático porque con este tema no se jod….

¿Cuarentena, aislamiento o evitación?

Evidentemente este es un tiempo de evitación, de evitación de contactos, de encuentros, de todo aquello que implique un riesgo.

Debemos saber que el encierro puede generar depresión, ansiedad, enojo, malhumor, frustración, soledad, y sentimientos de impotencia. Tampoco podemos pasar por alto el impacto en los vínculos, ya que la estigmatización, la evitación y hasta la discriminación ya se empiezanadvertir, y se acentuará aún más cuando esta pandemia sea parte del pasado.

No sabemos lo que falta con certeza, pero alcanza con mirar el continente de la mayoría de nuestros ancestros para “intuir” que la complicación puede ser grave y hasta caótica.

Miro por la “ventana real” y la ciudad (Buenos Aires) está desierta, alguna que otra persona camina con un andar “cohibido”, miro por “la ventana virtual” y veo el mundo, la cantidad de información, a veces repetida, a veces falsa, abruma. Cifras, “curvas”, estadísticas, mantener distancia, agua, jabón, alcohol, lavandina…

Dicen que lo peor aún no llegó, que “el quedarse en casa” es el antídoto, el objetivo es evitar lo que pudiera ser inevitable; te confieso que por primera vez siento miedo, en tiempos de evitación por primera vez soy testigo de lo difícil que es poner las teorías psicológicas en prácticas.

(*)Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter /@guillerizzo

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