martes 22 de junio de 2021
CUERPO & ALMA | 29-11-2019 06:30

¡No leas esto! O tal vez si…

¿Cómo sobrevivir en medio de contradicciones? ¿Cómo actuar cuando nos dicen “sí” pero en verdad es “no”?

Dra. Guillermina Rizzo

Ya sé que se aproxima el fin de semana y no es momento para “darse manija”; hay que relajarse y prepararse para una nueva semana, pero escribo sobre Psicología y esta disciplina requiere observación, análisis y esa maravillosa posibilidad de autocuestionarnos.

El tema de hoy no es sencillo, aunque está presente en la mayoría de los actos de comunicación; nos descolocan, enredan, confunden, situándonos al borde de la “esquizofrenia”.

¿Cómo sobrevivir en medio de contradicciones? ¿Cómo actuar cuando nos dicen “sí” pero en verdad es “no”?

¿Vamos mal pero estamos bien? ¿Estamos mal pero vamos bien?

¿Te pasó con tu pareja, con tu jefe, con tu gobernante?

La primera impresión “indicaría” cierta claridad, coherencia y precisión en lo que se transmite, no obstante no siempre se expresa lo que se desea expresar. Malentendidos, “embrollos” y hasta manipulación es la consecuencia de este estilo comunicacional.

¡Paradojas! ¡Contradicciones!

Fue Paul Watzlawick junto a Bavelas y Jackson, autores de Teoría de la comunicación humana, quienes desarrollaron sin contradicciones dichos conceptos haciendo asequible esta cuestión del “desentendimiento humano”.

¡Intenciones y contenido!

Podemos diferenciar dos niveles de comunicación: el nivel verbal o digital y el analógico. El primero se refiere a “qué decimos” y el contenido propio del mensaje, el segundo y no menos importante alude a “lo qué queremos decir”, a la intención y a los deseos que subyacen.

¡Coherencia!

Esta simple y compleja cuestión de comunicarnos no debería ser un problema, máxime si nos gusta la coherencia; la cuestión reside en que si bien las palabras por sí mismas no tienen un doble sentido, sí lo tiene quién produce mensaje. De esta manera, cuando el nivel verbal y el nivel analógico no son congruentes o son contradictorios, estamos ante un problema de comunicación; también al borde de la locura.

¡Hagamos un ejercicio!

Revisemos aquellas consignas, peticiones, sugerencias, mensajes en los que sentimos que estamos en “una encerrona”, en situaciones en las que no sabemos para dónde salir y lo que es peor aún, nos sentimos muy mal como consecuencia de la comunicación ambigua.

Autores como Bateson, Jackson y Haley analizaron pacientes esquizofrénicos en los que hallaron este “doble vínculo”. Hoy sabemos que trasciende lo “patológico” pues este estilo comunicacional está presente en distintos ámbitos.

Los requisitos para quedar “presos/as de esta locura” son: la persona que imparte “la paradoja” es significativa para nosotros; se da en situaciones de mucha intensidad tales como pareja, familia, trabajo, también gobierno; y existe una relación de poder entre quien emite el mensaje y quien lo recibe. ¿El resultado? No hay margen para actuar, siempre estamos en unatrampa.

Ejemplos abundan: ¡No seas tan obediente! ¡Bienvenidas las sugerencias! ¡Sos muy creativo/a! Son algunas de las consignas habituales que imparte un jefe autoritario que no tolera el disenso ni las sugerencias. ¿Nos vamos entendiendo?

La hostilidad se disfraza de mensajes cariñosos, las marchas están signadas por las contramarchas, las dudas y la desconfianza se van sembrando en las relaciones, los mensajes se convierten indecodificables; miedo, vulnerabilidad, frustraciones, desconcierto, angustia, conflictos crecen como bola de nieve; el objetivo es la manipulación.

¡Nunca me regalás flores! Si es el reclamo de tu pareja no caigas en la trampa, el día que llegues con el ramo no estará satisfecha y el reclamo será ¡tenés que ser más espontaneo!

Me despido hasta la próxima semana con una paradoja: “Sí, pero no y todo lo contrario”.

(*) Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

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