domingo 5 de febrero de 2023
CUERPO & ALMA | 21-01-2018 10:00

Fluir: ¿misión imposible?

“Que fluya…” es aplicable a las amistades, las parejas, los amantes, el trabajo, los viajes, los gobiernos, las empresas, los aprendizajes, y así...

Por: Guillermina Rizzo (*)

De un tiempo a la fecha si hay una palabra que suena, resuena y se la emplea una y mil veces esa es la palabra fluir…

“Que fluya…” es aplicable a las amistades, las parejas, los amantes, el trabajo, los viajes, los gobiernos, las empresas, los aprendizajes, y así podría seguir enumerando escenarios, situaciones, relaciones y vínculos.

Fluir es una característica propia de gases y líquidos, pues mediante una modificación en su estructura molecular se adaptan al formato del receptáculo que los contiene; en consecuencia, fluir, adaptación y movimiento son casi sinónimos.

Fluir, no es una característica propia de la persona, aunque se advierte una tendencia a emplear la metáfora en circunstancias de la vida cotidiana. Frases tales como: Pedro ayer no vino a dormir: “dejo fluir”; visito a Ana cuando tengo ganas: “que fluya”; Matías no aprobó las materias: “dejaré fluir”; y la lista podría ser infinita, evidencia una incapacidad para resolver situaciones disfuncionales, en las que los involucrados intentan desmaterializarse, convertirse en fluido líquido o gaseoso para poder fluir y no quedar atorado en la circunstancia o canal de circulación.

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Esa habilidad de fluir no es para todos, implica adaptación y cambio permanente, dejar fluir, “hacer que fluya”, se convierte en una misión imposible para aquellos que son rígidos, estructurados y resistentes al cambio, también para los necios y para los que niegan los propios malestares acostumbrándose al malestar.

Mi querido lector es el momento de las preguntas: ¿Sintió alguna vez la sensación de bienestar en una relación y el tiempo pasa como por arte de magia? ¿Realizó alguna tarea en la que no existe noción de tiempo? ¿Se vinculó con algo o alguien y el resto pasó a un segundo plano? ¿Es capaz de apagar el celular y permitirse disfrutar plenamente?

Si sus respuestas son afirmativas usted está dentro del grupo de las personas que puede fluir como el agua cristalina, mansa y también convertirse en cascada y fuente.

Le llevará tiempo leer este nombre y apellido: Mihály Csíkszentmihályi, es uno de los psicólogos más prestigiosos en el ámbito de la investigación de la psicología positiva, creador del estado “flow”. Define fluir al estado emocional positivo caracterizado por una implicación total en una actividad que se torna tan placentera y con tal grado de concentración que el resto se torna secundario o pasa desapercibido; prevalece la satisfacción, trasciende la diversión y pierden importancia los problemas y adversidades.

Expertos sostienen que una sesión de masajes, un buen vino o lo que usted imagine, son placeres que generan emociones momentáneas y positivas, transcurrido un tiempo, nos sitúan nuevamente en un estado de satisfacción/insatisfacción. Las gratificaciones, en cambio, no son efímeras, evocar, recordar y contemplar, sumergen en ese estado de fluidez.

Si el tiempo se detiene, si hay concentración, si la tarea constituye un desafío y requiere ciertas habilidades, si se involucra profundamente y sin esfuerzo, si los objetivos son claros y si hay goce, se dan las condiciones para que la gratificación surja y usted pueda fluir.

Si bien, algunos en pos de la felicidad se conforman con ciertos placeres y luego experimentan una sensación de vacío, hay otros recorridos en los que la plenitud es posible, solo es cuestión de prestar atención a esas actividades, a esos momentos y esas compañías que logran detener el tiempo y por fin se logra fluir empapando y salpicando a todo cuanto nos rodea.

(*) Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

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