viernes 25 de junio de 2021
CUERPO & ALMA | 15-08-2014 09:47

El caso de Rial y la salud mental del niño adoptado

La adopción es un acto de amor, ya que son padres que tienen la necesidad y el deseo de tener hijos.

Psicólogo Santiago Gómez (*)

Tenemos que tener en cuenta que cada chico trae una determinada historia de vida al momento de la adopción, esto significa que intervienen diferentes factores a tener en cuenta:

-edad del niño;

-factores genéticos;

-si ha estado institucionalizado o en hogares de transito;

-experiencias tempranas;

-qué tipo de apego o vinculo afectivo a podido desarrollar;

-interpretación de los hechos de la realidad.

Por lo tanto, todos estos factores van a participar en el comportamiento del niño, lo cual hace

que resulte un proceso complejo, cómo cada sujeto va a interpretar las situaciones del exterior.

Es un error caer en explicaciones simplistas o mecanicistas, tipo estimulo -respuesta, como por

ejemplo creer que si el niño “sintió que fue robado, va a tener la tendencia robar”, con lo cual

estaríamos ignorando todos los factores, -biológicos; psicológicos; afectivos; ambientales; etc-

que participan en el comportamiento del chico.

Algunos consejos sobre cómo tratar la Salud Mental de los chicos adoptivos pueden ser:

-los padres tienen que estar atentos a las expectativas que depositan con sus hijos para evitar presiones y exigencias que el niño no pueda cumplir;

-los papás tendrían que trabajar en la capacidad de resiliencia del niño, que consiste en que pueda tener una conducta resolutiva, frente a los obstáculos de la vida sin enfermarse.

Para tal fin los padres lo pueden ayudar mediante:

-implementación de límites, que son reglas de juego sobre lo que se puede y lo que no, y cumplen la función de organizar internamente al niño;

- reforzar las conductas saludables del chico;

-estimular los pensamientos y emociones positivas, ya que son con los que interpretamos los hechos de la realidad;

-responder a las preguntas que realizan de acuerdo a la edad que tienen;

-no mentir cuando preguntan sobre su origen;

-cuando se le hace un llamado de atención, hacerle notar que es su conducta la que genera malestar y no el como persona;

-tomarse el tiempo para escucharlo;

-expresar las emociones positivas y las muestras de afecto.

(*) Director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva (Matrícula: 15.159)

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