viernes 9 de diciembre de 2022
AGENDA | 05-08-2022 13:32

Relaciones abiertas versus monogamia: un debate sobre la exclusividad sexo-afectiva

El amor libre y el poliamor son formas de vincularse de manera sexo-afectiva que escapan a la relación monogámica única y tradicional. Por Analía Lilian Pereyra.

Hoy nos encontramos con diferentes modos de relacionarnos erótica-sexo-afectivamente, que van desde la exclusividad sexual en una relación monogámica única y tradicional, hasta la no exclusividad. 

Cuando decimos Amor libre nos referimos a un término paraguas, que abarca todas las relaciones no monogámicas, todos los vínculos sexo-afectivos o románticos o amistades sexuales no monogámicos.

Las formas de amor libre

El Poliamor es un  tipo de relación no monogámica en la que se establecen vínculos sexo-afectivos estables y paralelos, suelen ser en general relaciones estables, sin encuentros casuales, no suele tener sexo casual con otras personas y también puede haber relaciones de pareja sin vínculo sexual. La idea directriz del poliamor es que una sola persona no puede compartir todas tus expectativas, para lo cual, en vez de engañar como suelen hacerlo muchas personas, se abre la posibilidad de contar con más de 1 relaciones significativas. 

Relación Abierta implica que hay una relación jerárquica, una pareja monogámica principal y se habilitan las posibilidades de tener otros encuentros sexuales y eróticos con otras personas, muchas veces sólo son encuentros sexuales esporádicos y a veces no se repiten las personas. Según Cecilia Figlioli de relaciones abiertas @relacionesa, abrir la relación es acompañarse en el desafío de voltear patrones como la heterosexualidad obligatoria, los géneros y muchas de las normas instituidas que nos indican quien nos debe gustar.

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Una relación abierta no tiene que ver con la cantidad de personas con las que salís, tiene que ver con la libertad, con acompañarse en el deseo de conocer nuevas personas y con desarmar la idea del amor romántico instituido.

Sería interesante preguntarnos: ¿Estamos actualmente cuestionando nuestras prácticas sexo-afectivas más íntimas? ¿Nos animamos a revisar cómo moldea el sistema patriarcal nuestros modos de sentir y de vincularnos sexualmente con otras personas? 

Quizás a partir del deseo, ese deseo que es producido social y culturalmente, podemos permitirnos revisar algo de estos modos de vincularnos sexo-afectivamente que consideramos tan propio.

¿Si conocemos otras prácticas sexuales podremos producir nuevos deseos y nuevas subjetividades? 

Podríamos pensar que nutrir la erótica, impregnando todos nuestros sentidos nos lleva a la posibilidad de explorar en la soledad de nuestra intimidad qué es realmente lo que nos conecta con el disfrute y qué es lo que queremos o nos animamos a hacer en un encuentro con otra/s personas, abriendo a las experiencias y quitando etiquetas condicionantes en las propias prácticas. 

Más allá de la relación vincular que “elijan” sostener en la actualidad o intentar experimentar, algo que resulta indispensable es la necesidad de salir del guión armado culturalmente en torno al encuentro sexual y permitirse sentir en la plenitud de su ser erótico, conectado con su cuerpo y en armonía con todo su sentir.

Está bueno preguntarnos: estos modos “alternativos” de relacionarnos sexo afectivamente, como poliamores, relaciones abiertas ¿pueden ser sostenidos en personas cuya educación ha sido impregnada por el modelo de amor romántico, la pareja monógama y la posesividad? 

En principio, si no deconstruimos todo este bagaje cultural que llevamos impregnado de armar y llevar adelante un modelo de pareja monógama, con un deseo formateado y un disfrute estandarizado, los otros tipos de relaciones van a ser difíciles de sostener. Y dejando en claro que también que el mismo modelo de la monogamia con su exclusividad sexual nos resulta difícil de sostener. 

Es indispensable focalizar en los afectos, en las relaciones cuidadas, en el amor, la amistad, revisar los malos hábitos aprendidos que tenemos a la hora de relacionarnos. Los celos, la posesividad, el engaño, la traición en pos de lo culturalmente establecido y de los contratos en los que dimos el sí sin poder sostener a largo plazo.

Comiencen el recorrido exploratorio por otros modos de vinculaciones eróticas afectivas que son igual de legítimas que las monogámicas, ya que la diversidad de relaciones es amplia y amar a una sola persona puede no ser la única forma de amar. 

Lic. Analía Lilian Pereyra; sexóloga Clínica y Educativa; IG: @licenciadaanaliapereyra

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