viernes 3 de diciembre de 2021
AGENDA | 23-11-2021 15:31

Vaginismo: la disfunción sexual que afecta la psiquis femenina

La licenciada Pereyra escribe sobre la disfunción sexual que impide la penetración o incluso la introducción de un dedo o un tampón y tiene consecuencias sobre la psiquis de las mujeres. Recomendaciones.

El vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos que rodean a la vagina y que impiden la penetración en la relación sexual o la introducción de un dedo, tampón o incluso el mismo espéculo que se usa en la consulta ginecológica.  

La mayoría de las mujeres con vaginismo dicen que cada vez que intentan introducir algo en su vagina, así sea su propio dedo,  los músculos que rodean la vagina (suelo de su pelvis) responden con una contracción de las paredes vestibulares en forma refleja y al impedir su apertura le hacen creer que su vagina es un espacio cerrado, inaccesible en el que no hay lugar para nada en su interior. Esa contracción involuntaria de las paredes vaginales les provoca una sensación de dolor que realimenta la presión refleja que ellas efectúan nuevamente con sus músculos perivaginales, creando así un círculo vicioso de contracción- dolor-contracción.  

Mi goce y tu parir

Con esta experiencia las mujeres construyen la creencia de que le es imposible una penetración sin sufrimiento lo que refuerza su miedo al dolor y así se instala progresivamente un sistema muscular de alerta en la que cada contacto se convierte en una verdadera amenaza a su intimidad. Las mujeres manifiestan “siento que me va a doler” y de este modo el miedo y la anticipación al dolor a la penetración, son muy frecuentes en estos casos.

Esta tensión del canal vaginal favorece que se vaya endureciendo el mismo y por ello, en la terapia sexual se trabaja ablandando, esto es terapia de suelo pélvico y el uso de dildos para ir de a poco relajando la zona. También incorporamos el uso de lubricantes y cremas vulvares que siempre son siempre un buen aliado para comenzar a explorar la zona vaginal.

Generalmente en un encuentro sexual, una persona con vagina, a pesar de recibir buenos estímulos, después de un tiempo sostenido de llegar a una máxima excitación, se experimenta una disminución de la lubricación (aunque la excitación persista), lo que puede producir irritación de las paredes vaginales y/o pene. ​

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El vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina que impide introducir objetos externos.

 

El componente subjetivo de la excitación sexual

Está bueno saber que la excitación sexual tiene un componente subjetivo (nuestra mente, la percepción de estar excitados) y una manifestación objetiva (la respuesta genital mediada por la vasocongestión que produce erección o lubricación vaginal). Pero a veces estos procesos no son coincidentes. Por ejemplo, una persona puede estar muy excitada con una respuesta vaginal discreta (lubricación escasa) o también tener una respuesta vaginal con abundante lubricación sin demasiados estímulos.

La vagina era llamada “vaina” lo que significa “funda”, esto hacía alusión a la funda para que el pene sea alojado. De ahí que se considere que para que haya una relación sexual “necesariamente” debe haber penetración vaginal. Según la medicina las paredes vaginales están colapsadas, es decir contactan entre sí, y se abren cuándo algo penetra. En su estado NO excitado la vagina tiene un largo entre 7 y 10 cm, y en estado de excitación puede aumentar su tamaño al doble. 

En la cara anterior de la vagina hay un área descripta como complejo Clito-Uretro-vaginal, conocido como Punto G,  podríamos decir “zona G”, que sería la zona que responde a la estimulación con la sensación orgásmica. Y sumado que las investigaciones nos dicen que sólo un 3,7% de las personas con vagina llega al orgasmo con estimulación digital o penetración vaginal, podemos darle lugar a toda la erótica y los usos del cuerpo en toda su plenitud.

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"Comencemos a naturalizar que la penetración no es el fin y esto no te hace menos mujer".

Posibles causas del vaginismo y recomendaciones

Una persona con vaginismo puede haber sufrido una situación traumática relacionada con un abuso sexual, el cual es necesario tratar en terapia. Y en la terapia sexual focalizada recomendamos en lo físico la contracción-relajación del suelo pélvico (músculos que rodean la zona genital) y también realizamos el acompañamiento en lo emocional y el aporte de la información precisa sobre su cuerpo y el trabajo sobre mitos y prejuicios que pudieran estar incidiendo.

También puede haber habido alguna intervención médica que haya sido vivenciada como traumática, en algunos casos dolor en la primera relación sexual, el hecho de sentir impresión ante el encuentro sexual o haber escuchado algún comentario y por ello asociarlo con el miedo. Hay que ver qué hay que sanar, si hubiera un trauma.

Menos defensa personal, más goce

La persona debe aprender a manejar la anticipación, recursos de afrontamiento para tener relaciones sexuales (de a poco) y con la ayuda de terapia sexual e ir conociendo su cuerpo, relajándolo y tocándolo.

Comencemos a naturalizar que la penetración no es el fin y esto no te hace menos mujer, SÓLO NO HAY PENETRACIÓN, podés disfrutar de las relaciones sexuales con toda la erótica de tu cuerpo y el de la otra persona que son un mundo por descubrir. El conocimiento sexual, ¡nos hace libres!

Licenciada Analía Lilian Pereyra, sexóloga Clínica (MP: 22-1773), Instagram @licenciadaanaliapereyra.

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