miércoles 5 de octubre de 2022
AGENDA | 30-05-2022 17:44

La virginidad y la importancia del himen, dos dogmas a deconstruir

"Estas ideas que impregnan el modelo de la relación sexual actual, penetración vaginal, modelo coitocentrista y androcéntrico". Por Analía Lilian Pereyra.

Like a virgin. ¿Tiene importancia hoy la virginidad? Parece muy alejo de nuestros días la veneración a la virginidad de las mujeres y la importancia exacerbada atribuida al himen la cual dio lugar a extrañas creencias y prácticas.  

El himen, adquiere importancia a lo largo de los siglos porque representa el concepto de virginidad, es decir, no haber mantenido relaciones sexuales con penetración. La importancia de preservar la virginidad de la novia al contraer matrimonio se deriva de la necesidad de los varones de asegurarse la paternidad de los hijos engendrados por su esposa. Y por ello, la virginidad era una garantía de la futura paternidad y así adquiere un significado moral y se convierte en un rasgo muy valorado, hasta fetiche. 

El himen se consideraba erróneamente una prueba anatómica de la virginidad de la mujer, por ello pasó a ser un símbolo y era esencial que las mujeres sangraran en el primer coito. En muchas culturas, si no aparecía sangre en las sabanas, las mujeres estaban en problemas, hasta en tiempos bíblicos eran lapidadas por no cumplir con este requisito.

La palabra himen hace alusión al dios griego del matrimonio HIMENEO que murió después de casarse, se creía que residía en la membrana vaginal y que por lo tanto era la primera víctima en la tan preciada noche de bodas. 

Estas ideas que impregnan el modelo de la relación sexual actual, penetración vaginal, modelo coitocentrista y androcéntrico.

Dogmas sobre la virginidad

En la religión cristiana hay 2 dogmas referidos a la virginidad: el de la inmaculada concepción de la virgen María y el de la virginidad de María durante el parto. Se dice que María gritaba de dolor cuando Salomé quiso comprobar su virginidad introduciendo un dedo y de este modo se comprueba que conservaba milagrosamente el himen.

En los tiempos actuales siguen habiendo personas que identifican al tejido membranoso llamado himen con la virginidad y se esfuerzan por recuperarlo cuando ya no está. Por ejemplo, en Japón hay una alta demanda de una intervención quirúrgica llamada “renovación del himen”.

Es necesario destacar que el himen es una membrana que puede ser más fina o más gruesa, puede tener orificios más grandes, más pequeños y muchos orificios…pero que NO tiene nada que ver su existencia y su forma con el PLACER de la mujer y menos con la del varón. En todo caso, si hay un himen rígido las mujeres suelen sentir dolor en la penetración y hay que realizar una consulta médica.

Muchas personas con el animo de “’mantener la virginidad” tienen prácticas sexuales sin coito, lo que resulta muy placentero y cuando deciden o están autorizadas por su religión a tener relaciones sexuales con penetración sienten que les desagrada, porque recordemos que las mujeres disfrutan mucho del encuentro sexual sin la necesaria penetración.

La virginidad es un constructo social y se ha valido de elementos como el himen para controlar la sexualidad de las mujeres. 

Nuestro cuerpo nos pertenece, pero siempre se ha buscado disciplinarlo y con crueldad, en la actualidad se sigue buscando sistemáticamente desde tiempos remotos ocuparlo, controlarlo y dominarlo.

Como sexóloga me gustaría que las mujeres podamos reinventar el placer y hacerlo nuestro y decidir cuándo y qué queremos hacer en el encuentro sexual.

Lic. Analía Lilian Pereyra. SEXÓLOGA CLÍNICA Y EDUCATIVA. @licenciadaanaliapereyra.

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios