jueves 24 de junio de 2021
ACTUALIDAD | 17-07-2016 19:34

“Dos pasajeras se bajaron, no querían volar con una mujer”

Por Rosalia Draletti | La oficial cuenta un hecho que vivió en un avión. Sólo el 1% del plantel de la línea de bandera son mujeres. En otras compañías, asciende al 6%.

Que una mujer esté al mando de un avión aún genera sorpresa. Ellas entrenan, hacen carrera en líneas aéreas y llegan a ser comandantes, pero son una pequeña minoría en un mundo de hombres, y aunque las compañías les dan oportunidades, algunas se enfrentan a diario con los prejuicios de los mismos pasajeros. Cuando el lunes pasado se difundió la versión de que turistas se habrían bajado del vuelo 909 de American Airlines, que cubría la ruta de Miami a Buenos Aires, supuestamente al descubrir que los pilotos eran mujeres (ver aparte), el día a día de estas profesionales, que desde la cabina de mando desafían la tradición, volvió a salir a la luz.

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Nuria Estebez tiene 33 años, vuela desde los 16 y desde hace nueve es primera oficial en Austral, donde fue la segunda mujer en su cargo y participó del primer vuelo que la compañía hizo en 2012 con tripulación cien por ciento femenina. Estebez supo que quería manejar aviones desde niña, cuando los veía despegar pegada a la reja de Aeroparque.

Y aunque nadie en su familia tenía relación con la aeronáutica, su padre enseguida la llevó a aprender. Desde ese entonces, no abandonó su pasión.

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“Se manejan códigos masculinos y una tiene que tener la cintura suficiente para no colapsar con ciertas charlas o actitudes, sólo por ser mayoría. En el ambiente nadie te quiere hacer sentir mal, pero sí es cierto que, sobre todo al principio, hay que demostrar que realmente podés volar, como si por ser mujer la atención que a una le ponen fuera mayor”, explica.

En dos ocasiones le tocó que pasajeras decidieran bajarse de la nave cuando vieron que era ella quien tendría el mando. “Estaba recibiendo a los pasajeros y ellas, con cara de pánico, me preguntaron si era yo la que manejaba el avión. Después me dijeron que no lo tome a mal, pero que no estaban convencidas y que se iban a tomar otro vuelo, porque nunca habían viajado con una mujer”, cuenta. En otro viaje, otro pasajero se le acercó y le preguntó si podría estacionarlo bien. “Hay quienes lo dicen en tono de chiste y otros realmente se sorprenden, porque no se les cruza por la cabeza que las mujeres volamos”, observa.

Con una historia diferente, Linda Pauwels nació en San Pedro, provincia de Buenos Aires, y se mudó a los 6 años a Estados Unidos con su familia, donde comenzó una larga carrera en la aviación. Lleva 28 años en American Airlines, donde ascendió hasta comandante y ahora es instructora de otros pilotos. “Cuando empecé había menos de cincuenta mujeres, ahora alrededor de 600. Aunque los hombres sean población mayoritaria, en mi camino tuve muchas oportunidades e hice un progreso increíble. Las sorpresas fueron positivas”, señala, en su caso. Además, debió conjugar la maternidad con los vuelos. “No es fácil, pero ahora las cosas han cambiado y una piloto mujer puede seguir volando hasta el segundo trimestre de embarazo”, señala. La aerolínea norteamericana cuenta hoy con un 6% de pilotos femeninos, y se jactan de haber dado lugar a Bonnie Tiburzi, su primera piloto mujer, en 1973 y primera de ese país en volar en una de las principales aerolíneas comerciales.

Contrastes. “La mujer comandante puede hacer cosas que la mayoría de los hombres nos preguntamos si hubiéramos tenido la sangre fría para resolver. A mí nunca me tocó volar directamente con una mujer, pero sí participé de un ingreso en Aerolíneas Argentinas en la que salió mejor calificada una mujer, Silvina Arguedas. Nos pasó el trapo a todos”, comenta el ex piloto Enrique Piñeyro. A pesar de ello, los números en el país muestran que el de los vuelos comerciales es un mundo masculino: de Aerolíneas Argentinas y Austral, son 13 las mujeres en tripulación de mando, de un total de 1.290 entre pilotos y copilotos de todas las flotas. En Latam, son 4, todas copilotos, de un total de 234. “Lo que no existe es el problema de salarios desiguales, que sí hay en otros sectores de la industria. Acá eso está fijado, no importa el sexo”, agrega Piñeyro. Quienes pilotean, además, en forma privada y en aerolínea, comparten su pasión en grupos y blogs, como Chicas que Vuelan, en Facebook, con unas 230 miembros.

Conflicto en el aire

El lunes 11 a la noche, el vuelo 909 de American Airlines debía despegar de Miami a Buenos Aires a las 20. Pero a la hora pautada, el avión no se movía. Ante la consulta de algunos pasajeros, las azafatas dijeron que el vuelo saldría en unos minutos pero, según relató luego uno de ellos a La Nación, despegó una hora y media más tarde. Ya en vuelo, se enteró de que siete pasajeros habían pedido bajar cuando se enteraron de que la piloto y la copiloto eran mujeres. Otros pasajeros lo confirmaron vía Twitter. En un comunicado, la empresa dijo que “el vuelo (...) salió con un retraso de 17 minutos” y que “un pasajero a bordo decidió no viajar al último momento; aún no conocemos la razón”, expresaron.

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