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ACTUALIDAD | 04-10-2015 19:24

El consumo de pastillas para adelgazar se duplicó en diez años

Las ventas pasaron de 29 a 65 millones de unidades. Médicos advierten que son una ayuda, pero no reemplazan al régimen ni al ejercicio físico.

Por Agustina Canaparo

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Se miran en el espejo y se ven con varios kilos de más. Y en ese afán por conseguir el peso deseado, se estima que más de 13 millones de argentinos recurren a productos adelgazantes. En la última década se duplicó en el país el consumo de comprimidos para adelgazar y de suplementos dietarios. Según la consultora especializada IMS Health, en el último año se vendieron en Argentina 65 millones de unidades de productos antiobesidad ­–tanto de venta libre como bajo receta– mientras que en 2004 la cifra alcanzaba los 29 millones.

“El Orlistat es el más vendido dentro de los medicamentos bajo prescripción médica, con el 26% del mercado. Sin embargo, en los últimos años se retiraron varios productos recetados (en 2010 la Anmat prohibió la venta de la Sibutramina), lo que dio lugar al boom de los de venta libre. Este segmento ya ocupa más de la mitad del mercado. Los nutracéuticos con combinaciones fijas de L-carnitina y hierbas o con ácido linoleico conjugado son los que mayor crecimiento tuvieron”, detalló Juan Manuel Santa María, director de la Consultoría de IMS Health Región Sur.

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Los resultados de la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013) reflejan que la prevalencia de obesidad en el país es del 20,8% y de sobrepeso, del 37,1%. El aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos y un estilo de vida cada vez más sedentario son algunas de las principales causas que llevan al aumento de peso. “Los pacientes con índice de masa corporal mayor a 28 crecieron un 30% en los últimos diez años y se estima que un 55% de la población está tratando de bajar de peso”, indicó Marcelo Peretta, presidente del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos.

Para Mónica Katz, directora de la carrera de médico especialista en Nutrición con orientación en Obesidad de la Universidad Favaloro, “en Argentina hay cifras de dietismo muy elevadas y en algunos casos se trata de gente que sin necesidad de perder peso busca todo lo que el mercado de la obesidad le ofrece”.

Estacional. Los productos para adelgazar y regular el apetito se venden en pastillas, cápsulas, polvos para preparar bebidas o comprimidos masticables. Se consiguen en farmacias, dietéticas y hasta por televisión. Pero más de la mitad de los suplementos dietarios se vende por internet. Además, se caracterizan por ser estacionales, ya que casi el 80% se comercializa durante septiembre y diciembre. “El consumo aumenta en esta época, porque la gente se interesa por encontrar una solución mágica y quiere bajar rápido de peso a cualquier precio. Sin embargo, la clave está en perder kilos de manera paulatina y contar con un plan de alimentación razonable combinado con ejercicio”, advirtió Alberto Cormillot, médico especializado en nutrición y obesidad.

Los especialistas coinciden en que previo a consumir cualquier producto hay que consultar a un médico, ya que la mayoría tiene efectos adversos o presentan contraindicaciones. “Por ejemplo, el Mazindol puede producir nerviosismo, hipertensión arterial, insomnio, dependencia y ‘efecto rebote’ al dejar de consumirlo”, detalló Cormillot.

“Los fármacos no son peligrosos si son necesarios y recetados por un médico. Además, esta alternativa para adelgazar debe usarse con la base de cambio de estilo de vida: actividad física, mejorar la relación con la comida y una alimentación saludable”, resumió Katz.

“Contribuyen a perder peso, pero su uso debe ser controlado y temporal (no más de tres meses). Cuando son bien utilizados, tienen resultados positivos”, concluyó Peretta.

Nota publicada en la edición impresa del Diario PERFIL.

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