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- Cuerpo & Alma -

La obesidad infantil no es un juego

13 de agosto de 2018

Qué medidas tomar para combatir la epidemia. Argentina encabeza el ranking en la región.

Por Lic Sergio Farinelli (*)

Son muchos los adultos que a diario consultan sobre las formas y maneras en que deben transitar la infancia de sus hijos desde su rol de ma-padres. De esas consultas surgen diversos disparadores entre los que se destaca el escaso tiempo que comparten con ellos a diario, la solución que significa simplificar las comidas a través de la compra de alimentos envasados, y como corolario de todo esto, además, expresan la imposición por la cual muchas veces sus hijos terminan decidiendo qué comer , cuándo y dónde.

Ahora bien, resumiendo lo anterior podemos decir que todo ese cumulo de acciones que forman parte del cotidiano de muchas familias, da como resultado un cultivo directo para el desarrollo de la obesidad infantil en muchos niños. Este término que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera como la principal epidemia del siglo XXI, lo cual no es un hecho menor, al contrario, es un hecho que nos obliga a repensar una multiplicidad de actuaciones en pos de comenzar a controlar y reducir la obesidad infantil.

Lo primero que debemos hacer como sociedad es ofrecer información necesaria para lograr una buena salud en nuestros niñxs gracias a una alimentación adecuada, reeducando, proponiendo e integrando a los actores directos con los que los niños conviven a diario, y esos son sus madres y padres, el colegio y el estado, este ultimo como garante principal de la protección del chico frente al avance imparable de la obesidad infantil.

Debemos saber que la obesidad y el sobrepeso en la infancia han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan, en la actualidad hay más de 40 millones de niños con sobrepeso en el mundo, y Argentina no es ajena a esa cifra, ya que encabeza el ranking como primer país de la región con mayor número de obesidad infantil en niños.

¿Por qué ocurre esto? Retomando conceptos de párrafos anteriores, debemos considerar que para muchas familias, que su hijo pequeño esté “gordito” es un logro, una señal de que el mismo está bien, fuerte, y sano. Pero los especialistas en nutrición infantil no opinan igual, es más, opinan lo contrario, atendiendo que lo que importa no es que el niño esté obeso o delgado, sino que lo más importante es que el niño  esté sano. Hay que saber que el problema de la obesidad infantil es un problema social y multifactorial, por consiguiente requiere un enfoque poblacional, multisectorial, multidisciplinar y adaptado a las circunstancias culturales de estos tiempos.

¿Qué debemos hacer los ma-padres entonces? Es importante hacer cambios en la familia. Los ma-padres, por la falta de tiempo, incluso para cocinar, o para evitar enfrentamientos con los niños, terminan cediendo a aus caprichos y deseos. Además hoy, en ningún hogar se planifica un menú que contemple una dieta equilibrada. La elección de los alimentos por parte de los padres para confeccionar una dieta equilibrada y saludable para toda la familia y la realización de actividad física a diario son los factores clave.

El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, los dispositivos móviles y los videojuegos. “Un 75 por % de los niños comen viendo la televisión, y un 70 %  de los padres reconoce no tener el control sobre la alimentación de los hijos”. Hay que evitar que los niños coman viendo la televisión, deben hacerlo disfrutando la comida.

Es necesario que los ma-padres generen actividades físicas y recreativas en las que todos los integrantes de la familia puedan hacer juntos, es un paso alentador para contrarestar la obesidad infantil.

Para concluir, es importante el compromiso que debemos asumir los adultos y la sociedad en general respecto a la obesidad infantil, principalmente entendiendo que esta es una enfermedad silenciosa, y que como tal avanza a pasos agigantados en todo el mundo. Si no accionamos medidas inmediatas para detener su avance, las repercusiones para la salud de los niñxs estarán muy comprometidas a largo plazo, teniendo como resultado que las generaciones de niños que hoy nacen, vivan menos que sus padres, producto de esta epidemia mundial que es la obesidad infantil.

(*)  especialista en Infancia y autor del libro “Dino Saurus” un libro infantil sobre obesidad en los más pequeños.

 

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