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- Cuerpo & Alma -

Por qué el estres engorda

16 de octubre de 2019

La sociedad en la que vivimos nos demanda una gran dependencia de muchas de las causas que nos enferman. Esto hace que convivir con el stress y la ansiedad sea algo cotidiano sin siquiera imaginarnos cómo sería la vida sin ellos

Por  Lic. AnaliaRagonesi
M.N. 4462 (*)

Numerosos estudios han demostrado la estrecha relación que existe entre el estrés crónico, la ansiedad y el aumento de peso mediante una cadena de sucesos hormonales.

Las estadísticas son alarmantes, la tasa de obesidad en EEUU es del 40% en adultos en edad productiva y del 20 % en jóvenes mayores de 15 años, los valores más altos de la historia.

El stress es una reacción biológica y psicológica ante una situación perturbadora o peligrosa. Nos acompaña desde el inicio mismo de nuestra especie, en nuestros días, ante situaciones de alta carga emocional en los ámbitos familiares, profesionales, de pareja o de salud.

Biológicamente se trata de una necesidad de huida o pelea que genera una descarga de adrenalina, cortisol y cortisona, ésta situación aumenta el estado de alerta y la supervivencia.

Durante este evento de estrés estas hormonas inundan el torrente sanguíneo preparando el cuerpo para la supervivencia e inhibiendo la sensación de hambre, sin embargo cuando la situación de estrés cesa, nos sentimos agotados y con deseos de alimentarnos.
El cortisol (la hormona del estrés) nos demanda comida pero estamos agotados para alimentarnos saludablemente y recurrimos a la comida fácil, generalmente calórica y con mucha grasa. Esto genera acumulación de grasa, sedentarismo y mayor estrés, generándose un círculo vicioso que posteriormente nos lleva a otras enfermedades como las cardíacas, ACV, diabetes etc.

La omnipresencia del cortisol y serotonina u hormona del placer en la sangre y el cerebro nos aumenta el deseo de más grasa y azúcar en pos de una mayor sensación de bienestar, placer y comodidad.
Cuando la noche debería ser el momento para cortar con esta cadena de sucesos dañinos, el estrés no nos permite descansar y nos mantiene alerta, siendo el insomnio, el cansancio y la fatiga del día posterior los responsables del desequilibrio de sustancias reguladoras del apetito como la grelina y peptina, lo cual incrementa la demanda de alimentos.

¿Qué podemos hacer?
Deberíamos cambiar al menos la reacción ante el estrés.
• Realizar actividad física disminuye el cortisol, aumenta el nivel de hormonas y neurotransmisores que aumentan el ánimo, aceleran el metabolismo y se quema grasa
• Durante una situación de estrés seleccionar los alimentos más saludables y descartar los que son perjudiciales.
• Buscar actividades diferentes a comer durante el estrés: caminar, leer, yoga, reunirse con amigos.
• Escribir las sensaciones y experiencias con una meta a alcanzar no es un ejercicio contra el estrés si no que nossorprendera al leerlas una vez superada la situación de estrés.

(*) especial para Rouge

@analiaragonesi.nutricion

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