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- Cuerpo & Alma -

Qué se esconde detrás de la voracidad por lo dulce y lo salado

25 de septiembre de 2019

¿Se trata de algo normal, o en realidad representan una señal de que el cuerpo necesita algo determinado?

Por Isabelle Modler (Especial de la agencia DPA)

Muchas veces nos sucede que repentinamente deseamos comer chips, chocolate o pepinillos en vinagre. ¿Esos apetitos son normales? ¿O representan en realidad una señal de que el cuerpo necesita algo determinado? La ecotrofóloga Monika Bischoff explica los motivos en la revista «Shape».

Chips: Una vez que se abre la bolsa, son muchos los que no pueden parar de devorar. Esto es algo condicionado por la evolución, porque siempre estamos en búsqueda de sal y grasa, explicó la experta.

Los chips despiertan necesidades que, sin embargo no satisfacen. Lo sabroso anima las papilas gustativas umami y el cuerpo lo asocia con proteínas. Pero los chips no cubren esta necesidad y por lo tanto seguimos comiendo, puntualiza Bischoff.

Chocolate: La voracidad por degustar algo dulce o chocolate puede tener diferentes motivos. Bischoff identifica entre las razones haber almorzado demasiado poco al mediodía y haber consumido demasiado pocos hidratos de carbono.

Por la tarde el cuerpo necesita más energía y por esa razón reclama azúcar. O bien podría tratarse de pura costumbre de comer algo dulce a la tarde. Algunos se vuelcan también al chocolate por estrés. Lo mejor por lo general es el deporte. Porque tanto el azúcar como las grasas son adictivos, pero a la larga no resultan buenos.

Condimentos: Aquellos a los que les gusta consumir la comida fuertemente condimentada colaboran con su digestión. Porque por ejemplo la pimienta o el ají fomentan la circulación de la sangre y por lo tanto estimulan los intestinos.

Solamente debería prescindirse de demasiada sal, porque las papilas gustativas necesitan unas seis semanas para la adaptación. Y, por cierto: si quiere consumir pepinillos en frascos, puede ser que produzca muy poco ácido gástrico y de ahí el deseo de ácido. Consumo permitido. Sin embargo, los pepinillos también contienen mucho azúcar: en un vaso de 370 mililitros hay unos cuatro cubitos.

F.D.S./

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