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- Cuerpo & Alma -

Primavera: reprogramar y florecer

20 de septiembre de 2019

Se trata de la estación del año muy esperada por muchos.

Por la Dra. Guillermina Rizzo (*)

¡No doy consejos! Es un lugar que prefiero no ocupar porque confío en el poder que cada uno/a posee; sí ofrezco alguna que otra sugerencia e interrogantes para que quien lea se haga nuevas preguntas.

Atrás van quedando los días grises, fríos, por fin el invierno concluye aunque seguramente “algún fresquete” nos sorprenda y volvamos a echar mano al abrigo por unas horas; encender la calefacción para muchos/as se convierte en un lujo.

¡Llega la Primavera! Deseada por quienes dicen amar esta época del año.

Tiempo en que se advierte una paleta de colores diferente, explotan las flores y los aromas, y todo aumenta. Tranquilo/a mi querido/a lector/a ya le explico de qué se tratan “esos aumentos”.

Aumenta la temperatura, mayor cantidad de horas sol, la luz es más intensa, se altera la presión atmosférica y la humedad. Toda esta combinación de factores, aunque Usted no lo crea, impactan en nuestra mente.

¿Qué relación hay entre la primavera y el cerebro? ¿Tenemos que reprogramarnos?

Nuestro cerebro es muy sensible, todas estas variaciones climáticas impactan y mucho. Para algunas personas el proceso de asimilación se da con facilidad, pasando casi desapercibido, otras acusan estos cambios paulatinamente, y otras lo viven de forma más “traumática”.

El aumento de la luz por la incidencia de la radiación del sol y de la temperatura impacta en nuestras hormonas y neurotransmisores y por ende en nuestro estados emocionales. Esa explosión de alegría, energía, vitalidad, de sexualidad y de deseos para emprender actividades se la debemos a diversas sustancias químicas que parecieran entrar en acción con la llegada de la primavera.

¡Todo aumenta! ¡Todo se libera!

Al liberarse la oxitocina, más conocida como la hormona del amor, aumenta el deseo sexual; la serotonina mejora nuestro estado de ánimo; la dopamina está relacionada con el placer; y las cada vez más nombradas feromonas, secretadas a través del sudor, aumentan la atracción.

Todo este “combo de sustancias” es el que condiciona ciertas conductas, pues mejora el humor, aumentan las actividades al aire libre y aumentan los deseos y los tiempos para socializar entablar vínculos o fortalecer los existentes.

¿La primavera es igual para todos? Ya lo dice el refrán: “la primavera o te adormece o te altera”.

La respuesta tiene nombre, pues se denomina “astenia primaveral”. Dolor de cabeza, cansancio y fatiga muscular, falta de apetito, alteraciones en el sueño, irritabilidad, falta de motivación, problemas de concentración, tristeza inexplicable; son algunos de los síntomas.

Esta especie de “jet lag” físico y emocional exige que el cuerpo y la mente deban “reprogramarse”. La modificación horaria, como consecuencia del aumento de las horas de exposición al sol, están en estrecha relación con la melatonina, encargada de regular el sueño y responsable de este síndrome primaveral de poca duración.

Habrá quienes añoren los días fríos, con comidas suculentas acompañadas de bebidas espirituosas disfrutando el calor de hogar. Pero habrá quienes disfrutan de la llegada de esta estación y de todo lo que trae consigo.

Celebro la primavera, pues es una estación que nos impulsa de forma briosa a transitar el último tramo del año. Es un tiempo para observar la naturaleza y entender, es un tiempo para observar la naturaleza y también imitar: el cortejo animal, el florecer y el renacer.

Primavera, tiempo para conectar y reconectar-nos, para recuperar esos deseos y anhelos que han invernado y animarse a desplegarlos con todo su esplendor. ¡Feliz primavera!

(*) Columnista en medios de comunicación. Twitter / @guillerizzo

F.D.S./

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