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Carolina Macedo: “El poder de las palabras salva de la soledad tanto al escritor como al lector”

Carolina Macedo
5 de septiembre de 2019

La escritora publica su segunda novela, “La intensidad del Monzón”, donde se mezclan la amistad, la intriga y el suspenso.

Por Anabella González

Cuando en 2014 escribió esas primeras páginas, Carolina Macedo no imaginó que eso se convertiría, tiempo después, en el puntapié inicial para su novela. Hoy,  a dos años de publicar “Dueñas del destino”, el relato del inquebrantable vínculo que une a Giuliana, Laura y Sofía, la historia trasciende y sigue en la vida de los hijos  de las protagonistas en “La intensidad del Monzón”, su segundo libro, donde se mezclan la amistad, la intriga y el suspenso. El mundo del business, el terrorismo, la tecnología, una particular campaña presidencial y  la búsqueda del amor son algunos de los pilares que marcan la historia de la novela de Macedo, que transita por paisajes como Delhi, Londres, París, San Francisco y Bogotá.

En su rutina de todos los días, la escritora se divide entre la gestión empresarial de la compañía que dirige, y la literatura. Si bien desde chica sintió inquietud por las letras, no fue hasta hace poco tiempo que decidió darle lugar a una segunda profesión, después de haberse dedicado a administrar la empresa familiar, actividad que sigue desempeñando por estos días. Vivir entre esos “dos mundos”, asegura, no supone dificultad alguna. “Lo de escribir llegó para completar un pedazo de mí que no había descubierto y se acopló sin dificultad a mi vida cotidiana”, dice a Rouge.

-Si pudieras resumirlo con tus palabras: ¿con qué van a encontrarse los lectores en “La intensidad del Monzón”?

Van a encontrar una novela de amor contemporánea, con una particularidad dentro del género, ya que no habla solo del enamoramiento de una sola pareja. Se centra en los conflictos, las búsquedas y los deseos de varios personajes. Es una novela dinámica
con momentos de intriga y suspenso, que en mi opinión logran sostener la intensidad de la trama. Contribuyen también las escenas eróticas y de seducción. Se puede considerar a la amistad como uno de los ejes centrales del libro.

 -¿Cómo sigue la historia de las tres amigas, Giuliana, Laura y Sofía en esta nueva entrega? ¿Con qué obstáculos o desafíos tendrán que lidiar?

A estas tres amigas les toca vivir y sentir la vida a través de los ojos de sus hijos, quienes han heredado de ellas el valor de la amistad. Son mujeres fuertes, comprensivas e incondicionales que los han formado libres, pero sin dejar nunca de ser parte de sus vidas.

-¿Cómo es el proceso en el que creas los personajes, te inspiras en vivencias propias o los construis puramente desde la ficción?

Para la construcción de los personajes presto especial atención al carácter y a la personalidad. Esto se ve claramente en la forma que tienen de reaccionar a diferentes situaciones. Experimenté todo tipo de sensaciones cuando mudaba de piel de un personaje a otro; poder entrar y salir de la vida de personas con experiencias de vida y
emociones diversas fue como vivir otras vidas en la propia.
Confío mucho en mis personajes y tengo fe en que van a crecer a lo largo de la historia. Siento que tienen el libre albedrío en ese desarrollo, y por esto le han dado giros a la historia que no hubiera imaginado, tal vez sea parte de la magia de los libros.

-¿Cómo surgió la iniciativa de escribir pese a tener otra carrera y desempeñarte en el mundo de la gestión empresarial? ¿Cómo es convivir entre esos dos mundos?

A la hora de elegir una carrera, estaba segura de mi vocación. Estudié Administración de empresas y ejerzo mi profesión hasta la fecha. Lo de escribir llegó para completar un pedazo de mí que no había descubierto y se acopló sin dificultad a mi vida
cotidiana.

-Imagino que muchos como vos quieren escribir, pero no se animan a dar el paso. ¿Cuál fue el mayor desafío en la decisión de dedicarte también a la literatura?

Escribir era uno de esos anhelos que por tan grande guardé muy hondo. Escribir sonaba a esos sueños imposibles, que siempre quedan pendientes. Comencé a escribir como un desafío personal, sin pensar que lo que escribía se terminaría convirtiendo en
una novela. A escribir se aprende escribiendo y en ese proceso casi sin excepción nos conectamos con nosotros mismos, nos permitimos cambiar de lugar, ver el mundo desde otra parte, vencemos complejos. Escribir nos abre un mundo sin límites porque estos se desdibujan a medida que avanzamos. Nos entrena en la observación porque directa o indirectamente, lo experimentado se traslada a la novela. Nos volvemos filtro de emociones y sensaciones, propias y ajenas.
El mayor desafío que encontré en la literatura fue lograr el contacto con el otro a través de la palabra escrita. Y si esto se consigue la satisfacción es enorme, porque si bien escribir es una actividad solitaria e introspectiva, el poder de las palabras salvan
de esa soledad tanto al escritor como al lector que llegan a compartir nuevos mundos.

– ¿Cuál es la expectativa después de esta segunda novela?

Seguir escribiendo, seguir emocionándome y nunca dejar de soñar…

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