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- Cuerpo & Alma -

Amistades peligrosas

21 de julio de 2019

Momento oportuno para compartir una serie de preguntas con relación a ese vínculo libre, a los/as amigos/as a diferencia de la familia se los/as eligen.

Por Guillermina Rizzo *

Atrás va quedando el Día del Amigo/a, aunque seguramente festejos -austeros- continuarán durante algunos días más. Durante estos días y como cataratas, circularon y circulan cientos, miles, hasta millones, de mensajes por el “día de la amistad”.

Momento oportuno para compartir una serie de preguntas con relación a ese vínculo libre, a los/as amigos/as a diferencia de la familia se los/as eligen. ¿Qué valor tiene la amistad? ¿Hay amistades peligrosas? ¿Cómo detectarlas?

Mi querido/a lector/a, le aseguro que me encanta leer, con los libros tengo una relación especial; pero si hay uno que puede ubicar entre mis favoritos, es el Diccionario del Diablo. ¡Se lo recomiendo! Escrito por Ambrose Bierce, desde 1881 hasta 1906, es una compilación de casi mil conceptos, definidos fiel al estilo del autor: sarcasmo e ironía, con un estilo único e inteligente.

Muy lejos de lograr algo semejante a lo publicado por Bierce, reflexiono en torno a la amistad, y tengo la ambiciosa osadía, cual Diccionario del Diablo, de definir ciertas amistades peligrosas.
Los/as argentinos/as somos “amigueros/as”, situación que nos expone a tomar ciertos recaudos. El Crítico: siempre con malas intenciones, es el amigo que persistentemente pone en evidencia
nuestros errores, disfruta nuestros fracasos, y además nos los recuerda en toda ocasión. Entre críticas y juicios se mete en nuestra vida opinando permanentemente.

El “que te clava”, – todo aplica para hombres y mujeres-, es similar al que crítico, solo que su goce es hacerlo en vuestra ausencia. Carece de valentía para opinar de frente, y entre mezcla de cobardía y maldad, critica ni bien damos la espalda. Un detalle: es el último en irse de las reuniones.

Íntimo exprés: la confianza, el afecto, la intimidad, no se construyen ni bajo presión ni de la noche a la mañana. De repente, aparece “un personaje” que en tres días dice ser o se convierte en el “amigo íntimo”. Mejor correrse…

Visitante ilustre: mi querido/a lector/a, si Usted es atento/a, cordial y le gusta abrir las puertas de su casa, tenga cuidado. Este ejemplar se caracteriza por ir con asiduidad a su casa y usted se deshace en atenciones: prepara una suculenta tabla de quesos, cocina,  escorcha “ese vino” y… jamás hay retribución, ni siquiera conoce la casa de dicho “amigo/a”, jamás retribuye la invitación.

Boy Scout (fiestas): fácil de detectar, pues cuenta con él en momentos de diversión, fiestas y tiempos de bonanza; ante un mal momento o problemas, desaparece como “por arte de excusas”.

El ser-vil: tal vez Usted lo identifica como “chupamedias” y mi abuela como zalamero. Es el que pulula en torno a personas ligadas a espacios de poder. Condescendiente y dispuesto a estar presente en todo momento, su único objetivo es sacar tajada. ¡Ojo! Es acomodaticio, así que permanecerá a su lado mientras haya beneficios.

El “de Saladita”: si usted es de los que compra productos “de marca” en lugares “de imitación”, entiende a qué me refiero. Tal como pasa con las zapatillas, la camisa, el bolso, la valija, o los zapatos “truchos” que duran poco, se achican, o destiñen, este “espécimen” funciona igual. A simple vista pareciera un “amigo original”, pero no lo es: dura poco.

La lista de amistades peligrosas podría continuar, tal vez Usted tenga la suya. Considero que la amistad, es un vínculo irremplazable, se forja a través de los años y resiste el paso del tiempo. Compartir buenas y malas, alegrías y tristezas, logros y fracasos, es un acto interesado, generoso y signado por la lealtad. ¡Feliz día del amigo/a!

*Guillermina Rizzo. Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación.

Twitter @guillerizzo

 

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