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- Cuerpo & Alma -

Animales, mascotas y significados

27 de abril de 2019

Amados, queridos, deseados, valorados, respetados, admirados, protegidos, acogidos; también utilizados, abandonados, maltratados, ultrajados, despreciados.

Las Letras de hoy son para aquellos que si bien no pueden leer Perfil, tal vez pueden traer “el diario” en la boca. El 29, es su día, y cabe un espacio para ellos, mucho aportan, aunque también mucho se los maltrata.

¿Me pregunto si usted, mi querido/a lector/a, es amante de los animales o tiene mascota? ¿En qué contribuye la presencia de un animal en nuestra vida cotidiana?

Durante siglos, se sabe, el hombre y también la mujer se beneficiaron de los animales. Utilizados para trabajos como la agricultura, la carga, como medio de transporte y actualmente como base de la alimentación, los animales han estado a merced del ser humano.

Relaciones signadas por la brutalidad “del amo”, aún en nuestros días, los animales son usados en competencias “deportivas”, espectáculos, y en lo que considero otras atrocidades.

Paralelamente, grupos y esfuerzos individuales, destinan tiempo, cuidados y dinero en pos del bienestar de los animales, pues quien ha tenido “una mascota” sabe, conoce y siente su valor y su importancia.

Si bien se ha desarrollado toda una industria que incluye alimentos, medicinas, ropas, juguetes y diversos accesorios, la Psicología también se expide respecto de los beneficios que se manifiestan al tener un “animalito” en la casa.

Tener una mascota trasciende el simple hecho de alimentarla o no olvidar “su ración de agua”, pues está comprobado que favorece la actividad física; es frecuente advertir la presencia de perros junto a sus dueños/as realizando paseos cotidianos, juegos, y en ocasiones se convierte en el compañero ideal para salir a correr. La “obligación de sacar al perro” es un ejercicio también para la voluntad; evita el sedentarismo.

Desde edades tempranas, la presencia de un perro o gato favorece la estructuración del tiempo y la responsabilidad. Funcionar de manera adecuada implica establecer hábitos que aportan seguridad y confianza; contar con un animal de compañía permite que establezcamos rutinas, que estructuran a ambos. A su vez, cuidar y proteger a un animal acrecienta el compromiso y la responsabilidad.

Expertos señalan que favorecen los procesos de socialización, son perfectos aliados para adultos mayores que sienten soledad, Alzheimer y depresión entre otras patologías. Las mascotas, los animales, producto de investigaciones, se convierten en recurso terapéutico; muy difundido es el caso de relaciones entre delfines y niños con parálisis cerebral.

¿Y el nombre?

A veces, el nombre, se relaciona con sus características físicas o su comportamiento, “Negro, Manchita, Bandido, Canela”. Hay mascotas que llevan nombres simples, “Boby, Cuqui”; o también similar al de su propietario: “Lola, Felipe, Mateo”.

Si bien en el cine y en la TV hay una lista tales como, Tom, Jerry, Garfield, Hachi, Pongo, Beethoven y la inolvidable Laika, perra rusa que viajó al espacio, lo aconsejable es un nombre fácil de recordar y corto, de forma tal que reaccione ante el simple llamado.

Mascota proviene del francés mascotte; significa “persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte”.

Seguramente coincidimos en que algunas mascotas son mejores que ciertas personas; además coincidimos en que el horror se alza y muchos animales son sometidos a una mera cosa, objeto de maltrato.

Coincidimos también que trascienden el atributo de “talismán para la buena suerte”, pues son una fuente de cariño inagotable y de aprendizaje. Mi perro Agustín significó afecto infinito y lealtad.

Guillermina Rizzo. Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

 

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