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- Cuerpo & Alma -

Cómo manejar una separación y el peso de los amores del pasado

20 de marzo de 2019

Por Bernadette Winter, especial de la agencia DPA

Cuanto más intensa es una relación amorosa, más peso tiene en la vida de las personas, que cambian con la pareja y se adaptan. Y por ello tras poner fin a una relación, sienten que la caída es profunda. ¿Pero es realmente el final? ¿Acaso las relaciones fracasadas no se pueden ver también como una oportunidad?

Tras una ruptura todo se ve de forma sombría, impera la desmotivación y además las personas se preguntan cómo van a ser capaces de volver a tener una relación.

Lo que se experimenta en la pareja marca a las personas y también influye en sus futuras relaciones, tanto si uno le gusta como si no. “Hay amores que pueden incluso llegar a reemplazar el papel del padre y de madre en su relevancia”, explica el terapeuta de parejas Friedhelm Schwiderski.

Normalmente el primer gran amor juega un papel muy especial. “Todos los demás se miden por esa relación”, agrega el experto.

El vínculo con la primera pareja es más fuerte que cualquier otra relación que venga después, apunta la también terapeuta de pareja Manuela Komorek. “Es una experiencia muy intensa, por lo que es bueno tener un buen recuerdo de ella, y puede influir en nosotros durante mucho tiempo si no es así”, añade.

Para el psicoterapeuta Ragnar Beer, sin embargo, la primera relación no es tan decisiva. “La mayoría de las personas son demasiado inocentes e ingenuas”, señala. En su opinión, es mucho más determinante la profundidad emocional de una relación.

Pero ¿y si pese a todo el amor que se invierte no es suficiente? Las relaciones fallidas son parte de la vida, no deberían ser vistas como un error, asegura Komorek. Conllevan además la gran oportunidad de conocerse más a uno mismo. “No pasa nada si uno llega a desesperarse o a hundirse en la autocompasión” agrega. Lo importante, apunta, es no caer en el papel de víctima.

Sólo aquellos que admiten las heridas que han sufrido pueden superarlas, explica Beer. “Si uno ha sido dejado en un segundo plano en la relación, no debería reprimirlo, pues eso vuelve y la situación se repite. En lugar de ello conviene ser valiente, mirar las heridas de frente”, añade.

Según Schwiderski, pensar en vengarse está completamente fuera de lugar. “Cuanto más se fantasea al respecto, más intenso se vuelve el vínculo”, agrega el terapeuta, quien señala que con la distancia todo se ve de otra forma.

Después de una separación, Beer recomienda en primer lugar calma, tal vez tomar algunas notas y sobre todo reflexionar: “¿Qué salió mal? ¿Qué he aprendido? ¿Qué puedo hacer diferente en otra relación?”

Según Komorek, es útil tomar conciencia de los propios deseos y dejar constancia de ello por escrito. Pero también es bueno pensar sobre lo que uno ha aportado a la relación y qué es lo que se rompió. Esta fase es comparable al trabajo de duelo, explica Schwiderski. “Las ex parejas tienen que dejar ir el amor con sus correspondientes deseos, esperanzas y fantasías”, añade.

Komorek sugiere cortar toda relación con el ex o la ex y crear una suerte de refugio para volver a uno mismo. Esto se puede hacer si la separación no afecta a ningún hijo en común. Y la medida debería aplicarse también a los grupos conjuntos de Whatsapp o amistades de Facebook. “En el círculo de amigos, los afectados también deben dejar claro que la distancia es necesaria y dejar de ir durante un tiempo a fiestas donde el otro acude”, explica.

Encontrarse con amigos y familiares puede ayudar a ver más claramente. “Con un libro o una película adecuados a menudo uno se da cuenta de que está haciendo las cosas exactamente de la misma manera y tal vez reconoce patrones (de conducta)”, señala Schwiderski.

Komorek afirma que a los que les han dejado o han sido traicionados deberían hablar con el o la ex transcurrido un cierto tiempo. “Si son abiertos y tienen curiosidad podrán saber qué hizo que el otro se marchara”, agrega la terapeuta.

Beer ha desarrollado un test sobre las diferentes relaciones de una persona con el que se puede reconocer dónde se esconden los patrones que se repiten. No sólo con la elección de la pareja, sino también con el comportamiento con la pareja. “Después de todo, uno mismo es la mayor constante”, asegura el psicoterapeuta. Por eso es importante conocerse a sí mismo y explorar: “¿Dónde tengo patrones que me impiden ser feliz en una pareja?”.

¿Y cuándo es el momento de dar el siguiente paso para salir de la oscuridad de la fase de duelo? “Cualquiera que pueda pensar en su ex  pareja con una sensación buena, cálida y ligera, está abierto a cosas nuevas”, afirma Komorek.

F.D.S./