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- Cuerpo & Alma -

Un regalo para usted

9 de diciembre de 2018

Por Dra. Guillermina Rizzo | ¿Qué importancia tienen los regalos? ¿Es lo mismo dar que recibir?

Tal vez usted es de esas personas que se toma un tiempo, observa, piensa, analiza y se lanza a la tarea de dar con ese objeto que concibió mentalmente; a su vez compara y determina si su presupuesto lo permite. Una vez adquirido, repara en detalles tales como papel de seda o laminado, si acompaña con un moño o cinta de satén y hasta elabora una dedicatoria sentida y sincera de puño y letra.

Tal vez usted es de esas personas que considera que no dispone de tiempo, entonces le encarga a otro que se ocupe y simplemente la indicación se reduce a “no sobrepasar el 2% de sus ingresos”.

Tal vez usted es de esas personas que considera que el tema no reviste importancia; o tal vez y en el peor de los casos, está en el grupo de los que sistemáticamente lo olvidan.

¿Qué importancia tienen los regalos? ¿Es lo mismo dar que recibir? Antropólogos, sociólogos, economistas, psicólogos y hasta comerciantes se han dedicado a estudiar exhaustivamente el acto de regalar, quienes, motivados por el estudio de la conducta humana, aseveran que un obsequio favorece la consolidación de los vínculos y fortalece los lazos con amigos y familiares.

En la mayoría de las culturas, tanto en las ciudades como en diversas tribus, cuando nace un niño, se le da un nombre y quienes lo rodean le entregan presentes, ritual que lo incluye dentro de un grupo pertenencia, símbolos que implican el registro de ese nuevo ser.

Un regalo es una representación de las interacciones que establecemos en la vida cotidiana y evidencia la calidad de los vínculos que vamos construyendo. Lejos de caer en el extremo del consumo excesivo, está comprobado que generalmente quien entrega un regalo cosecha mayores beneficios psicológicos. Si bien hay seres que rechazan la idea de regalar por considerarla innecesaria, de forma sutil, deliberada o inconsciente, están dejando de lado la posibilidad de establecer una conexión con los más cercanos, consecuentemente no ayuda en las relaciones e incluso las deteriora.

Se trate de ocasiones especiales, cumpleaños o sin motivo, un regalo implica el registro del otro, es un símbolo que no necesariamente debe tener un valor oneroso, desde un diamante hasta un ramito de flores cultivado en el propio jardín simbolizan que se piensa en el destinario, se le dedica un tiempo y su existencia tiene importancia.

Psicólogos especializados en consumo sostienen que resistirse a recibir obsequios como así también la negación a entregarlos es una forma de anular las presencias, pues no habilita a que se piense en el destinario, en sus gustos y preferencias a la vez que se priva de la riqueza emocional que aporta el intercambio.

Estadísticamente las mujeres optan por símbolos con un contenido emocional mientras que los hombres eligen regalos con fines prácticos; quien reniega de este ritual pierde poco a poco una importante pauta social.

Dar, obsequiar, entregar, regalar está íntimamente ligado al placer, pensar, analizar, elegir, cotejar y tal vez culminar el proceso con una simple nota en el espejo por falta de recursos es una vivencia placentera para quien da y debiera regocijar a quien la recibe.

Mis queridos/as lectores/as, le confieso que durante la semana pienso, analizo, descarto temas y finalmente el viernes por la noche elijo; pienso en usted, que me permite entregarle humildes conocimientos, experiencias y sensaciones devenidos en esta actividad placentera y apasionada de escribir; cada domingo le regalo estas letras, gracias por recibirlas.

(*) Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo

 

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