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- Cuerpo & Alma -

Medias de compresión: algunos trucos para usarlas

19 de abril de 2018

Por Caroline Mayer (especial de la agencia DPA)

Ya sea para combatir las piernas hinchadas por un problema venoso, una debilidad en los tejidos conjuntivos o para evitar una trombosis, en algunos casos los médicos recetan medias de compresión.

Lo que hacen estas medias es facilitar, mediante la presión continua desde el tobillo hacia arriba, que los líquidos se desplacen en esa dirección y eso, a su vez, evita que se acumulen agua o sangre en las piernas.

Sin embargo, para que funcionen deben calzar bien, y la verdad es que no todos se sienten cómodos con esa tela dura y estrecha. Por eso siempre es bueno estar bien asesorado a la hora de comprar, de modo de encontrar las medias adecuadas para el problema que uno tiene.

Las medias de compresión pueden comprarse en la mayoría de las farmacias u ortopedias. Allí, en primer lugar, se toman las medidas. Dependiendo de si el médico recetó una media hasta la rodilla, una media que llega hasta el muslo o una media entera, la pierna se mide en cinco a diez puntos, de abajo hacia arriba.

Es importante que la media no apriete demasiado pero que tampoco se arrugue. Otro dato a tener en cuenta es que hay que tomar las medidas por la mañana, ya que apenas uno se levanta las piernas aún no están hinchadas.

A la mayoría de las personas les van las medias que se fabrican en serie, es decir que casi el 80 por ciento de los pacientes pueden ser abastecidos con productos que se compran en cualquier local. Pero en aproximadamente un 20 por ciento de los casos hay que fabricar medias a medida.

Las compresión suelen dividirse en cuatro tipos: cuanto más alto el número, más duro el material. En general se recetan medias del tipo dos, es decir, no un grado de “dureza” muy elevado. Así y todo, para la mayoría de los pacientes esas ya suelen ser incómodas.

Un buen truco es usar guantes de goma para colocarlas. Por un lado, para que no se “escapen” y, por el otro, para no dañarlas con las uñas.

En algunas farmacias se pueden comprar además distintas “ayudas” para calzarlas, como medias de un material muy deslizante que llegan hasta el tobillo y sobre las que se pueden deslizar las medias de compresión. Una vez colocadas las medias recetadas, se retiran las deslizantes.

Esto sólo funciona con medias abiertas a la altura del tobillo o de los dedos. Para las medias con pie hay otros dispositivos que ayudan a tensar el material de modo de poder “meterse” en la media tirando de distintas manecillas.

Algunos ancioanos no podrán hacerlo solos y dependerán de la ayuda de alguien por la mañana y por la noche. Lo ideal es lavar las medias todas las noches y hacerlo preferentemente a mano para proteger las fibras elásticas.

Los médicos insisten en que las medias, para que sirvan, deben usarse todos los días. Para la mayoría de los pacientes es un problema, sobre todo en verano, ya que hacen transpirar. A eso se suman los reparos estéticos: a la mayoría las de color piel les parecen las más feas. Sin embargo, por suerte, en ese aspecto algunas cosas cambiaron: hoy día se pueden comprar medias de compresión en distintos colores.

En general, a la larga los pacientes se acostumbran, pero si las medias hacen transpirar mucho se las puede humedecer un poco o probar con otro material.

Para las personas de piel sensible existen medias con algo de algodón u otros modelos tejidos de una forma que exige menos a la piel. Sin embargo, ese tipo de productos sólo se receta cuando se comprueba que la media estándar no sirve.