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- Gourmet -

Cómo agasajar a los invitados: sabores y platos bien presentados

18 de abril de 2018

Por Annette Meinke-Carstanjen (especial para la agencia DPA)

La comida entra por los ojos, eso sigue siendo una gran verdad. Si un plato está bien presentado, abre el apetito de cualquier invitado. Ni hablar si además tiene buen aroma.

Presentar una cena puede ser como una obra de arte: ninguna pintura es igual a la otra y cada anfitrión puede inspirarse y soltar su creatividad en la cocina y al servir la mesa. Pero tal vez te sean útiles algunos de los siguiente consejos:

1) Los elementos utilizados para condimentar no deberían estar siempre a la vista. El “efecto sorpresa” al hundir el tenedor juega muy a favor de una buena comida.

2) La decoración debe estar colocada de un modo casi casual y no llamar demasiado la atención al presentar el plato. Fundamental: tiene que ser comestible, por eso las hierbas nunca fallan. A la albahaca o el cebollín picado pueden añadírseles almendras o parmesano, según el plato que se sirva.

3) El color es crucial. En lo posible, los alimentos deberían conservar su tono natural y no estar demasiado cocidos. Las combinaciones son una elección muy personal. Hay chefs de grandes restaurantes a los que les encanta servir platos monocromáticos, o sea, que estén dentro de una misma gama de colores, mientras que otros prefieren combinar y hacer un plato vistoso desde la variedad.

4) La cantidad no es un tema menor. Siempre es mejor servir una porción moderada y volver a ofrecerle una porción al invitado, de modo de no forzar a nadie a dejar gran parte de la comida en el plato, que lleva a que el anfitrión a su vez se pregunte si su esmero por agasajar a los invitados ha valido la pena.

5) En cuanto a la forma, es bueno no servir todo de un modo plano, sino que haya alguna elevación en la comida.

Además, antes la regla era tres-cinco-siete, es decir, nadie servía dos o cuatro zanahorias en un plato, y también era fundamental dejar el borde del plato libre. Pero con el tiempo se abrieron paso los platos de superficie bien grande, en los que la porción se servía longitudinalmente, abarcando la mayor superficie posible. A eso le siguió la moda de utilizar sólo una de las mitades del plato, colocando la comida en forma de medialuna. Hoy está bien servir la porción en el centro de la superficie, si bien no necesariamente de un modo simétrico.

6) Ayuditas: algunos accesorios de cocina son geniales para lograr que los platos se vean atractivos y originales.

– Cuchara parisina: existe de distintos tamaños. Sirve para cortar por ejemplo algunas verduras o frutas en forma redonda.

– Cuchara para helado: ayuda a hacer formas redondas más grandes, por ejemplo, para darles forma de albóndiga a las croquetas antes de freírlas.

– Aros de metal o de plástico: el ratatouille, el couscous y el arroz muchas veces se desparraman sobre el plato. ¡Cuánto más atractivo resulta si uno les da forma con un aro! Es un utensilio muy básico que sirve para muchos platos.

– Mangas o jeringas de decoración: esparcir gotitas de alguna salsa o de mousse sobre un plato puede ser una decoración perfecta. Sin accesorios es casi imposible.

– Cortador espiral: ideal para darles forma a zanahorias y pepinos, sean crudos o cocidos.

7)Para los invitados, siempre la mejor vajilla. Son el marco de presentación del esfuerzo y la elección culinaria que se ha hecho para ellos.

Si es por las modas, hay para todos los gustos: platos ovalados, transparentes, pintados a mano, de colores pastel y muchas variantes más. Eso queda a elección del anfitrión, pero se recomienda tener en cuenta, por ejemplo, que el chocolate o las tortas no van tan bien con el azul oscuro. Es decir: a la hora de elegir la colección, es bueno pensar en todas las variantes. Y, ante la duda, el blanco nunca estará mal.