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- Cuerpo & Alma -

Los beneficios de andar en bicicleta

16 de abril de 2018

El ejercicio no sólo refuerza el sistema circulatorio, sino también los músculos.

Por Matthias Jung (de la agencia DPA)

Incorporar la bicicleta a los itinerarios diarios es muy bueno para la salud. La bici es práctica tanto para trechos cortos como largos. Pedalear entre 20 y 30 minutos al trabajo puede representar un gran beneficio, porque el ejercicio no sólo refuerza el sistema circulatorio, sino también los músculos, en particular en la zona de piernas, espalda y glúteos.

Además, al ser un ejercicio que se practica sentado, no daña las articulaciones de pies, rodillas y cintura como al correr. Eso también lleva a que sea algo mucho más apropiado para quienes sufren de cierto sobrepeso.

Lo ideal es salir unas cuatro o cinco veces por semana durante una hora. Si se logra esa marca, no sería necesario hacer otro deporte. De todos modos, hay que saber que requiere de cierto tiempo, ya que hay que invertir 1,5 veces más en la bicicleta que trotando para llegar al mismo resultado. Al correr, el ejercicio es muy intenso desde el primer momento, en cambio la bicicleta no implica un desgaste tan importante.

De hecho algunos estudios demuestran que al salir en bicicleta un 30-40 por ciento del tiempo no se hace nada, ya sea porque no se pedalea en las curvas o porque se frena ante los semáforos.

Por eso se recomienda pedalear de un modo consciente, hacer la menor cantidad de pausas posible y llevarlo un poco al extremo hasta quedar sin aliento o comenzar a transpirar. Los especialistas recomiendan hacerlo con una velocidad liviana que exija más pedaleadas, por ejemplo, 70-80 por minuto.

Si uno además tiene consciencia sobre su postura, todo será perfecto. Las manos deben estar apoyadas en el manubrio formando una línea recta con la parte baja del brazo, de modo de no recargar las articulaciones. Los codos deberían estar levemente flexionados para reaccionar mejor a los posibles impactos.

El torso es bueno que tenga una inclinación de 45 grados. De ese modo se evitan las tensiones en el cuello. Y el asiento no debería estar inclinado hacia adelante, sino marcando un ángulo perpendicular al suelo para que el torso no se vaya muy hacia adelante.

A la hora de definir la altura del asiento, tenga en cuenta que cuando el pedal esté en la parte más baja, la rodilla debería estar levemente flexionada. Además, se recomienda pedalear con la parte posterior de los pies, es decir, con los talones.

Si va a recorrer trayectos largos, escoja un asiento más bien duro, porque distribuye mejor la presión. Lo ideal es que un vendedor de su confianza le indique exactamente qué asiento sería el más adecuado para usted.

 

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