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- Cuerpo & Alma -

Sin nervios y segura de vos: cómo hablar con el jefe

21 de marzo de 2018

Hablar con el jefe pone nerviosa a cualquiera. Sin embargo, nunca es bueno transmitirle al otro ese estado de nerviosismo. ¿Qué puede ayudar en esas situaciones?

Mantener la naturalidad: ¿Tengo una postura erguida? ¿Parezco abierta e interesada? Prestar demasiada atención a la postura corporal y a lo que se irradia en la conversación puede provocar más nervios todavía. Al final, una parece demasiado “dura”. Lo mejor es actuar de un modo natural, presentarse como una suele ser.

Despejar tensiones: Algunas se ponen nerviosos de sólo pensar que hablarán con el jefe. En esas situaciones, es difícil mostrarse suelta y natural. Una posibilidad es tratar de desentrañar los motivos del nerviosismo: ¿Qué es lo que genera temor? ¿Tiene que ver con el trabajo de una o con una actitud del jefe? Es importante construir activamente la relación con los superiores, y parte de esa tarea consiste en despejar las tensiones que pudieran existir.

Ser consciente del valor que una aporta: La cercanía con un superior no siempre es suficiente para construir una relación directa. En las empresas más grandes, una se topa pocas veces con el director. Por eso siempre sirve confiar en una misma, sin que eso signifique sonreír todo el tiempo o ser sumisa.

Guiar la conversación: El principio dice que aquel que solicita la conversación debería ser quien la guíe. Es decir: si cita el jefe, es él quien definirá el tema y la dirección de la charla. Si la conversación la pedís vos, las cosas marcharán a la inversa. Por eso es conveniente mantenerse centrada y tener muy claro qué es lo que querés plantear.

Atención a la vestimenta: en todas las empresas hay un código de vestimenta. En algunas es más casual, en otras hay que llevar traje o algo formal. Lo recomendable es respetar estas convenciones. La ropa por si sola ya le transmite al jefe la idea de que las partes están “en el mismo barco”.

Fuente: Agencia DPA