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Natalia Kiako: “Los hombres necesitan ser tan feministas como nosotras”

Foto: Instagram Natalia Kiako
8 de marzo de 2018

Cocinera estrella, escritora y mamá. Ella es Natalia Kwiatkowski, más conocida por todos como Nati Kiako. Con 36 años y un libro escrito, la mujer que estudió la Licenciatura en Letras en la Universidad de Buenos Aires conversó un rato con nosotras y nos contó su visión sobre el feminismo, sobre la cocina y, obviamente, sobre el back de Kiako The Cook, el blog que supo convertirse en un libro y que la acerca día a día sus lectores.

Rouge: ¿ Qué significa ser mujer para vos?

Natalia Kiako: Ser mujer debe significar algo distinto para cada persona. Sin lugar a dudas es algo que nos define en todo sentido. Así como nos da limitaciones, también nos abre puertas y nos da identidad.

R: ¿Y cuál es tu opinión respecto a la mujer y el ámbito laboral?

NK: Ser mujer en el ámbito laboral es un desafío. El que cree que mujeres y hombres estamos en igualdad de condiciones respecto al trabajo se equivoca y peca de necio. Creo que se le está dando mucha atención y es responsabilidad de todas las mujeres impulsarlos. A la vez, tenemos menores oportunidades y de alguna forma más inconsciente o tácita se nos reconocen un montón de cualidades que tenemos.

R: ¿Cuál es tu opinión sobre el feminismo?

NK: Me parece que con el feminismo hay un problema de base tremendo que se relaciona con los malos entendidos con la palabra. Todavía, en el siglo XXI, existen quienes piensan que ser feminista es pensar que las mujeres son mejores que los hombres y eso es un problema enorme y genera errores garrafales, incluso mediáticos. Ser feminista es luchar de forma activa por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y el reconocimiento en cuanto a la igualdad de oportunidades entre ambos. Yo creo que nadie puede decir que no está a favor del feminismo. En todo caso hay quienes abrazan la militancia, es decir el activismo, con mayor responsabilidad. Y en ese sentido agradezco a aquellas que los lideran.

Me parece que está bueno reconocer la diferencia entre un feminismo auténtico y profundo contra aquellas personas que piensan que son feministas y en realidad están reduciendo el feminismo a características que pertenecen a una visión de la femineidad anquilosada como las cuestiones estéticas, la fragilidad o la sensibilidad. Me parece que a veces eso significa retrotraer el rol de la mujer o de la identidad femenina a cualidades decimonónicas y creo que eso también es un problema y por eso hay que tener mucho cuidado.

R: ¿A qué mujer admiras?

NK: En general admiro a aquellas mujeres que saben reconocer quiénes son, aceptar y afirmar con coraje y con valentía las cosas que las definen, que les agradan que las definan y que son capaces, también, de tener la valentía de cambiar aquellas cosas que nos les gustan que las representen. Con esto quiero decir que admiro a aquellas mujeres que son valientes pero no en el sentido estereotipado de no tenerle miedo a nada. Me parece que el miedo es algo que también forma parte de la valentía cuando uno enfrenta  a esos miedos sin paralizarse. Por eso, en general, cuando pienso en mujeres que admiro no se trata de mujeres famosas sino, quizás, en amigas que tuvieron el coraje y la valentía de hacer cosas que les daban miedo o que fueron capaces de pasar noches enteras sin dormir y sin quejarse por ir en pos de lo que creen, ya sea criar a sus hijos o un emprendimiento.

Admiro a mi mamá porque es capaz de dar sin dejar de autovalorarse. A mí me parece que dar es una forma muy grande de recibir y ella tiene esa sabiduría. También admiro a mi hija, no porque sea mejor que otras niñas sino porque me parece admirable ver crecer a una nena en ese proceso tan intenso y tan fascinante que requiere tanta entrega.

R: Si pudieras elegir a alguna mujer y mantener una conversación con ella ¿A quién elegirías?

NK: Me gustaría conversar con Alicia de “Alicia en el país de las maravillas”. Es un libro que amo y  que me parece fantástico, intenso, desmesurado y a la vez profundisimo y reflexivo. Es un personaje con el que charlaría horas y que tiene que ver con la identidad y con quien uno es o quiere ser o hacia dónde uno va. A veces es demasiado grande y a veces es demasiado pequeña pero nunca le escapa a esa pregunta y siempre está en búsqueda de esas respuestas.

R: La cocina suele ser un lugar estereotipado en cuanto a la mujer, ¿Cómo ves su rol acá?

NK: Es interesante lo que sucede en la cocina respecto al género porque por un lado la cocina doméstica o familiar toda la vida ha sido un espacio destinado a las mujeres pero por condición y no por elección. Las mujeres estaban obligadas a ser las encargadas de esa tarea como así también de otras vinculadas al hogar pero me parece que de eso ha pasado mucho tiempo y en el medio se dio un fenómeno inverso. Los cambios fueron impulsados en el marco de una liberación de la mujer con un montón de características muy buenas y agradezco mucho el movimiento que impulso todo ello.

La mujer se liberó de todas esas obligaciones domésticas y culinarias y abandonó la cocina radicalmente sin poder detenerse a pensar si la cocina podía ser algo disfrutable y hecho por deseo y con consciencia y no por obligación. Creo que nuestras mamás tuvieron la necesidad de romper esas cadenas y la consecuencia de ello fue la idea de comprar todo hecho, de hacer todo express y de usar el microondas para resolver la comida como si la comida fuera un problema y no un privilegio que tenemos en casa. La industria aprovechó esa ruptura para vendernos la idea de que no tenemos tiempo ni ganas de cocinar y eso nos trae el problema de comprar toda la comida hecha y nos creemos que no tenemos tiempo ni ganas de cocinar. Por suerte está comenzando a haber un movimiento de recuperar la conexión con el alimento y el derecho a comprar alimentos que nos hacen bien. Recuperar el don, el arte y la magia de cocinar es bueno.

R: ¿Y la cocina en el ámbito laboral?

NK: En la cocina profesional el mundo es de los hombres. Allí, la mujer todavía tiene que abrirse paso a codazos porque está la idea de que el cocinero debe ser hombre porque para la cocina se necesita aguante y potencia. Y las mujeres que quieren ser mujeres profesionales, como en muchos otros espacios, tiene que trabajar más, tiene que hacerse espacio y hacerse valer con más esfuerzo aunque, por supuesto, tienen las mismas capacidades que los hombres, ni más ni menos. Sin embargo, ahí también hay un espacio de territorialización que es muy interesante. Ahora la mujeres están volviendo y están creando cosas muy buenas con puntos de vista muy fascinantes.

R: Sos una mujer emprendedora, ¿Cómo surgió Kiako The Cook? 

NK: Kiako The Cook no empezó como un emprendimiento. Mi intención nunca fue monetizar el blog ni mis recetas. La realidad es que lo empecé por pasión y por la necesidad de reconectar con mucho de lo que conté en respuestas anteriores y de a poco fue cobrando vida propia, intensidad y conexión con la gente. Eso me alimentó en un sentido más metafórico y me dio ganas de seguir. Así fue como surgió el primer libro de la mano de Editorial Sudamericana. Kiako The Cook me abrió muchos caminos, incluso en el mundo del periodismo que es mi  lugar.

R: ¿Qué significó para vos publicar tu primer libro “Cómo como”?

NK: Publicar el libro fue algo muy inesperado, no lo fui a buscar. Me pasaba de recibir comentarios del tipo ”Para cuándo un libro?” y yo decía ”bueno, ya armaré un cuadernillo” pero cuando apareció la propuesta de Soledad Barrutti, una persona que adoro y que admiro mucho, para una editorial tan importante como Editorial Sudamericana el proceso fue maravilloso. Me sirvió para entender las diferencias de registro, de formato y de pulido que requiere la palabra para formar parte de un libro contra un blog. También a nivel técnico por el hecho de ser más rigurosa y precisa con las recetas. El libro fue un complemento que hizo crecer mucho el proyecto. Kiako The Cook sigue sin ser algo de lo que yo viva económicamente hablando pero me abrió muchas puertas. El libro se vendió muchísimo porque ya lleva 3 ediciones que equivalen a más de 7.000 ejemplares que es muchísimo para un libro de cocina. Más aún para un libro amateur porque yo no tengo formación en cocina sino en comunicación. Sin embargo, esto me permite conectar con la gente porque les permite ver que soy igual que ellos y que si yo lo puedo hacer, ellos también.

R: Y ahora estás preparando tu segundo libro…

NK: Va a salir en mayo del 2018 y es un proceso muy distinto porque ya incorpore procesos de cómo crearlo pero si bien el tipo de cocina es la misma, tuve que salir a buscar otras cuestiones. Este libro está más orientado a lo natural pero desde un lugar flexible, sin dogmas ni prohibiciones. No es un libro vegano ni vegetariano pero incluye mucha menos carne. Me baso mucho en los cereales integrales y en las harinas integrales. Se trata de un tipo de cocina mucho más familiar que se basa en el hecho de pensar en los chicos y en compartir con ellos el proceso de cocinar y de comer.

R: ¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

NK: Lo que más disfruto de mi trabajo es cocinar. Me gusta mucho mi trabajo, soy una persona muy intelectual o mental si se quiere, trabajo mucho con la cabeza y con la palabra y la cocina me permite conectar con los cinco sentidos. La cocina es un espacio muy lúdico, rescato mucho el espacio de juego que me da cocinar. Ahora que tengo a mi hija valoro ese espacio de conexión con ella que es muy distinto al de la cotidianeidad de la crianza. Es un espacio de mucha alquimia, donde las cosas cambian de tamaño, de color, de textura.

Estoy acostumbrada a  trabajar de modo freelance y artesanal y creo que es un valor que no necesariamente hay que tomarlo como desventaja. Volver a hacer las cosas de modo individual, micro y artesanal es un regalo. Hoy en día está todo tan mediatizado y es todo tan técnico que no veo mal moverse de un modo más artesanal.

R: ¿Cómo te llevas con el proceso de escritura del blog?

NK: Me encanta y los disfruto mucho. Hay épocas en las que lo disfruto más que otras. Quizás hay recetas que son maravillosas y el proceso de escritura me cuesta más y quizás hay recetas que me parecen menos relevantes paro disfruto mucho de escribir los posteos. Debo reconocer que es un espacio donde fui cobrando mucho oficio. Siendo algo en lo que tenía formación, aprendí la diferencia entre escribir para un blog o para una red social o incluso para un libro que es un proceso totalmente diferente. También disfruto mucho del intercambio con la gente.

R: ¿Qué consejos le das a las mujeres que quieren emprender un proyecto y no se animan a dar el paso final?

NK: No sé si me considero del todo emprendedora porque soy bastante multifacética y trabajo de mil cosas a la vez. Eso creo que nos suele calzar muy bien a las mujeres que queremos ocupar mil lugares a la vez porque queremos cumplir roles que nos interesan porque ahora tenemos ”permiso” para hacerlo a la vez que cumplimos roles más tradicionales como el de ser mamá, por ejemplo.

Creo que cuando hablas de animarse, no hay que dejarse llevar por los mandatos. Una vez, una amiga me dijo, si algo te da duda es porque no debes hacerlo, si en cambio te da miedo, lo debes hacer. Hay que dejarse guiar por la pasión y por el tener algo que decir. No hay que hacer algo porque está de moda o porque vemos que funciona o es exitoso creo que hay que encontrar eso que uno quiere decir, esa voz propia. Cuando uno tiene eso y es genuino debe tener fé y darle cuerpo a eso que uno cree.

R: ¿Cuál es tu mayor deseo para las mujeres?

NK: No sé si puedo hablar de un mayor deseo para las mujeres. Creo que sin darme cuenta, con todas mis respuestas vengo hablando  de la valentía en términos de ser honesto con quién es uno y lo que quiere y no quedarse en el molde. Yo quisiera que criemos en el mismo feminismo y con estas mismas esperanzas y deseos a los varones, que no descuidemos que los hombres forman parte de esto que queremos cambiar.

Me parece que los hombres necesitan ser tan feministas como nosotras y para ello hay que darles permisos y derechos  que hasta ahora no tenían como ser a llorar, a usar el color rosa o a ser bailarines. Pongo ejemplos banales pero que me parecen que son evidenciadores de lo que quiero decir. Es tan importante repensar el rol de los hombres como el de las mujeres y por eso ese mayor deseo es para todos. Es un derecho, un deber y una soberanía compartida.