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- Cuerpo & Alma -

¿El otro punto G?

4 de marzo de 2018

Evocar mujeres situándolas como “sujetos” y no como meros “objetos” nos hace reflexionar.

Por Guillermina Rizzo*

Marzo trae consigo para una gran mayoría, esa impresión de todo se pone en marcha. Paralelamente con “la vuelta a clases” y como si fuera una conquista se habla del “mes de la mujer”; digo conquista porque los agasajos y conmemoraciones superan y desbordan al instituido 8 de marzo.

Aunque muchos lo nieguen, o peor aún, se hagan los distraídos, la mujer continúa recorriendo un camino de desigualdades, y el tener un día o un mes es prueba de ello. Bombones, flores, placas, medallas y distintos reconocimientos circulan y luego o en simultáneo, derechos y espacios son vedados.

Que la mujer sigue siendo un objeto de decoración, de atracción, de manipulación, de vejación y maltrato no es novedad, que en ocasiones es la misma mujer quien usa, denigra, explota, ignora y maltrata a otra mujer también es habitual.

¡Hoy quiero reivindicar el “punto G”! Considero que el mismo debe ser analizado desde otras perspectivas y reformulado.

A mediados del siglo XX es el ginecólogo alemán Ernst Grafenberg a quien se le atribuye el descubrimiento; y si bien casi un siglo después hombres y mujeres continúan buscándolo, el facultativo con una postura poco integral y muy “biologicista” de la sexualidad, sostenía que el dichoso punto erógeno una vez localizado y estimulado le proporcionaría a la mujer un placer más intenso.

Sin pretender explayarme en la sexualidad humana -y digo humana porque los varones según la ciencia también poseen su punto G -pretendo ampliar la mirada y emancipar a la mujer del misterioso y mínimo punto, pues nuestro placer trasciende puntos.

Evocar mujeres situándolas como “sujetos” y no como meros “objetos” nos hace reflexionar.

Gabrielle Bonheur “Coco Chanel” fue una revolucionaria de la moda, liberó el cuerpo femenino de corsés expresando en sus diseños deseos de libertad e igualdad marcando el siglo XX; pocos saben que sus modelos se inspiraron en los uniformes del hospicio de Corrèze, institución dirigida por monjas donde transcurrió su infancia.

Marie Curie, pionera de la investigación en radioactividad propuso la radiación para el tratamiento del cáncer, fue la primera en recibir el Premio Nobel en dos categorías diferentes. Rosa Parks en Estados Unidos, negándose pacíficamente a ceder su asiento en el transporte público a un hombre blanco, encendería la llama a favor de los derechos de los afroamericanos.

J.K. Rowling, actualmente es una de las escritoras y empresarias más exitosas del mundo, logró que generaciones de niños y adultos retomen el hábito de la lectura con la obra Harry Potter. Malala Yousafzai, pakistaní, con 17 años recibe en 2014 el premio Nobel de la Paz, desafió un sistema a través de publicaciones en un blog denunciando atrocidades y la prohibición a la educación de niñas y mujeres.

Indescriptible es la obra de dos grandes: la Madre Teresa y Natty Petrosino, emblemas de solidaridad y de entrega por los más vulnerables.

Vienen a mi mente las actuales, las contemporáneas, Julia, Malena, las que te cruzás en una marcha o en la tv, atreviéndose a plantear debates necesarios y urgentes; también Mercedes D’Alessandro con su magistral libro Economía feminista.

La lista podría ser infinita: cercanas o lejanas, conocidas o anónimas, dirigentes sociales, empresariales o simplemente y grandiosamente dirigentes de su hogar; artistas o científicas, aguerridas o pacíficas, pero todas rutilantes ya se trate de hacer una comida, defender posturas en un estrado, o enseñándonos a defender lo que nos pertenece.

Me atrevo a afirmar que no es solo un punto, hay otros. El punto de placer de muchas de nosotras está en lo que hacemos, en lo que damos, en lo que reivindicamos; trascendimos el punto porque encontramos el lugar, porque entendimos que la pasión se enciende y se contagia cuando abrimos caminos, cuando no rivalizamos y cuando con una pequeña acción marcamos vidas ajenas.

(*) Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. | Twitter: @guillerizzo

 

Un pensamiento en “¿El otro punto G?”

  1. Una mujer sin trampa ni cartón, en esta entrevista deja claro que la sexualidad es tan natural y necesaria como cuidar nuestro corazón, el motor de la vida. BRAVO TANIA !!

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